Un pesticida envenena la negociación

Angela Merkel, ayer con el alcalde de Stuttgart, durante un acto en Berlín. ::  John MACDOUGALL / afp/
Angela Merkel, ayer con el alcalde de Stuttgart, durante un acto en Berlín. :: John MACDOUGALL / afp

Merkel tuvo que amonestar a un ministro que rompió los acuerdos previos con el SPD y votó en Bruselas a favor del glifosato

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

El glifosato amenaza las negociaciones para la reedición de la 'gran coalición' en Alemania. Justo cuando cuando los partidos de la Unión (CDU y CSU) que lidera la canciller Angela Merkel, y los socialdemócratas (SPD) se disponen a iniciar el diálogo para repetir su alianza gubernamental, la ampliación por cinco años de la licencia para el uso del polémico herbicida por parte de la Unión Europea envenena el ambiente político.

El SPD acusa a los conservadores de romper los acuerdos y reglas de la 'gran coalición' que ha gobernado el país desde 2013, y lo sigue haciendo en funciones tras las elecciones del pasado 24 de septiembre. El culpable del desencuentro es el ministro de Agricultura, el socialcristiano Christian Schmidt, cuya actuación unilateral en Bruselas pone en peligro los contactos entre las dos grandes formaciones políticas alemanas.

La UE aspiraba a prolongar hasta diez años la licencia para el glifosato, un producto que algunos estudios califican de cancerígeno y otros de seria amenaza para la fauna salvaje, especialmente para insectos y pájaros, cuyo número ha descendido preocupantemente en los últimos años. El proceso para esa autorización llevaba meses de retraso, entre otras cosas por la abstención de Alemania dadas las diferencias entre sus ministros. Schmidt quería aprobar la prórroga para el herbicida, pero su colega de Medio Ambiente, la socialdemócrata Barbara Anne Hendricks, se negaba rotundamente. En un caso así, cuando conservadores y socialdemócratas no se ponen de acuerdo, el pacto de la gran coalición establece que el país se abstendrá en una votación. Un pacto que Schmidt ha roto con su voto a favor del glifosato, que además fue determinante para prorrogar su licencia.

«Le saldrá caro»

La propia canciller, Angela Merkel, tuvo ayer que amonestar publicamente al ministro procedente de sus propias filas por violar el pacto de la gran coalición. Schmidt había descargado de responsabiliad poco antes a la jefa del Gobierno al asegurar que actuó por su cuenta y sin consultar. «Espero que una actuación así no vuelva a repetirse», dijo Merkel, que no habló de cese ni exigió la dimisión del ministro, algo que reclama el SPD, indignado por la maniobra del político bávaro que los socialistas consideran una traición al pacto de gobierno vigente aun y un tremendo obstáculo en las negociaciones que aún no han comenzado formalmente para tratar de reeeditarlo.

La decisión de Schmidt supone un tremendo error que «le saldrá caro» a la Unión, advirtió Johannes Kahrs, miembro destacado del ala conservadora de los socialdemócratas, quien subrayó que el país se encuentra en un proceso en el que se buscan alternativas a unas nuevas elecciones y en el que, a punto de tener el primer encuentro oficial para sondear un nuevo acuerdo de gobierno, la confianza entre CDU/CSU y SPD tiene un papel fundamental. «Y esa confianza no se ha visto así reforzada», señaló Kahrs.

Otros miembros relevantes del SPD como el secretario de organización de su grupo parlamentario, Carsten Schneider, ponen en duda que Merkel controle a los conservadores. «La pérdida de autoridad de la canciller es manifiesta y daña la cooperación en confianza y sin roces del gobierno federal. Parece ser que la Cancillería Federal no es capaz de cumplir actualmente con sus funciones», dijo Carsten.

A dos días del encuentro en el despacho del presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, de Merkel y los presidentes del SPD y la CSU, Martin Schulz y Horst Seehofer, el líder parlamentario de la CDU, Volker Kauder, llamó a la serenidad: «Es el momento de mantener la cabeza fría».

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