El peor huracán de la década en el centro de Europa causa al menos nueve muertos

Un accidente de tráfico en Menden por culpa del temporal. :: Christian MATHIESEN / afp/
Un accidente de tráfico en Menden por culpa del temporal. :: Christian MATHIESEN / afp

'Friederike' dejó tres fallecidos a su paso por el Benelux, antes de asolar Alemania, donde a las víctimas mortales se sumó el caos circulatorio

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

'Friederike', el huracán más fuerte que ha azotado Centroeuropa en los diez últimos años, se cobró ayer la vida de no menos de media docena de personas en Alemania, además de causar cuantiosos daños materiales y provocar un caos circulatorio.

Con vientos superiores a los 200 km/h en algunos lugares, la tormenta huracanada con nombre de mujer obligó a los ferrocarriles alemanes Deutsche Bahn a suspender la circulación de todos los trenes de largo y medio recorrido, dejando varados a decenas de miles de pasajeros. «Es una medida de seguridad necesaria ya que los daños causados por la tormenta son tan graves que los trenes de largo recorrido no pueden circular», subrayó un portavoz de Deutsche Bahn.

En los aeropuertos de Düsseldorf, Colonia y Berlín se suspendieron docenas de vuelos y se acumularon los retrasos en muchos más. «Desde 'Kyrill' hace justo once años no habíamos vuelto a tener un huracán de la clase reina», señaló Andreas Friedrich, portavoz del servicio meteorológico federal, quien recordó que aquella tormenta huracanada azotó Europa el 18 y 19 de enero de 2007 causando 47 muertos, once de ellos en Alemania.

El precedente más letal se remonta al mes de enero de 2007 y ocasionó 47 fallecidos

El huracán azotó los países del Benelux, donde hubo al menos otras tres personas muertas al ser alcanzadas por árboles, antes de cruzar por el centro de Alemania de oeste a este devastando ciudades y pueblos, arrancando tejados y derribando de cuajo miles de árboles.

El peligro de los árboles

En un camping en la localidad bajorrenana de Emmerich un hombre de 59 años falleció en el acto al ser aplastado por un árbol, mientras en Lippstadt, en Westfalia, otro hombre de 68 años, falleció al tumbar el viento el camión que conducía y ser embestido su vehículo por otro que circulaba en sentido contrario. Entre los fallecidos hay también dos bomberos muertos en acto de servicio. Ambos, aplastados por sendos árboles en Sundern, al occidente de Alemania, y Bad Salzungen, en el Estado germano oriental de Turingia.

Otros dos conductores fallecieron en otros tantos accidentes al norte y sur de Berlín cuando el fuerte viento les hizo perder el control de sus vehículos.

Tan solo en el Estado federado de Renania del Norte-Westfalia los Bomberos tuvieron que hacer hasta media tarde más de 7.000 salidas para abrir calles y carreteras, cortar árboles caídos, asegurar edificios a los que el viento había arrancado el tejado y controlar líneas de alta tensión abatidas.

En Colonia, la Policía desalojó toda la zona cercana a la catedral, donde quien osaba salir al aire libre debía agarrarse a las farolas para no ser arrastrado por el viento. La región en torno al macizo del Harz, en el centro del pais, se encuentra aislada desde la tarde de ayer ante el masivo corte de carreteras. «Los árboles caen como si fueran palillos», dijo un portavoz policial, que calificó la situación de «caótica», mientras el huracán azotaba en una franja ancha los Estados federados de Renania del Norte-Westfalia, Baja Sajonia, Hesse, Turingia, Sajonia-Anhalt, Brandeburgo, Berlín y Sajonia,

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