Todos pasan, siempre queda ella

Merkel ha coincidido en la UE con cuatro presidentes de Francia, cuatro primeros ministros británicos, seis italianos y dos españoles desde su llegada a finales de 2005

ADOLFO LORENTE

bruselas. Que se ha convertido en el gran personaje de la Unión Europea lo evidencia el hecho de que la primera inquietud que recibe un corresponsal de Bruselas cuando se presenta como tal en España sea: «¿Y ves a Merkel? ¿Cómo es Angela Merkel?». La respuesta, 'rajoyana', siempre pasa por un «tal cual como te la imaginas». Impone, sí. Y mucho.

¿Cómo es la gran canciller, la eterna líder del club de clubes desde que llegó al Consejo Europeo a finales de 2005? «Es la persona adecuada para los momentos más difíciles», asegura el eurodiputado y secretario general del PP europeo, Antonio López Istúriz. No es descabellado afirmar que quizá sea el español que mejor la conoce. «Siempre he creído en ella desde la época en la que yo estaba con Aznar en Moncloa y ella aspiraba a presidir la CDU cuando no tenía todo el apoyo del partido. Pero salió elegida contra todo pronóstico, después llegó a la cancillería y hasta hoy. Es una luchadora, una corredora de fondo que se crece ante la adversidad y a mí, como europeísta, nunca me ha defraudado», confiesa desde Washington.

Todos pasan y siempre queda ella. Siempre. Uno se la imagina en su sillón orejero mirando hacia la chimenea mientras acaricia a su gato. La lista de correligionarios comunitarios con los que ha coincidido es tan extensa como elocuente. Ha tenido que lidiar con cuatro presidentes de la República Francesa (Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy, François Hollande y Emmanuel Macron); cuatro primeros ministros británicos (Tony Blair, Gordon Brown, David Cameron y Theresa May); seis primeros ministros italianos (Romano Prodi, Silvio Berlusconi, Mario Monti, Enrico Letta, Matteo Renzi y Paolo Gentiloni); y dos presidentes españoles (José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy). Viendo al resto y sin que sirva de precedente, España sale bastante bien parada.

Merkel es la mejor metáfora de los alemanes, devotos de la estabilidad, la tranquilidad... También del aburrimiento, por qué no, sobre todo si está relacionado con lo económico. Gastar poco, endeudarse menos y ahorrar todo lo que se pueda para que los tipos de interés (preferiblemente altos) generen fondos para la jubilación. Con esta ecuación quizá sea más fácil comprender por qué el presidente del BCE, Mario Draghi, es tan odiado en Alemania.

Europa, expectante

Europa vive un momento dulce y decir esto, con todo lo que ha caído en los últimos años, es decir mucho. Que si Grecia, que si la crisis migratoria, que si el 'brexit', que si Trump, que si el órdago populista... Todo parecía venirse abajo pero el Viejo Continente ha demostrado que tiene cuerda para rato si sabe aprovechar esta nueva oportunidad que el destino le ha dado con las derrotas de la extrema derecha en Austria, los Países Bajos y, sobre todo, con la llegada de Emmanuel Macron. Quizá los libros de Historia hablen de lo sucedido en París como un punto de no retorno de la UE, de cómo todo pudo acabar y cómo todo comenzó aquel domingo en el que Marine Le Pen fue derrotada.

Pero las oportunidades solo sirven si son aprovechadas y aquí es donde entra en juego la gran canciller. ¿Hasta dónde esta dispuesta a llegar Alemania? Macron ha resucitado con enormes bríos el gran eje francoalemán trazando una ambiciosa hoja de ruta sustentada en una mayor integración en torno al euro, y el presidente de la Comisión se ha subido al tren europeísta, pero hablando a 27, no solo a 19. «Hay una ventana de oportunidad que debemos aprovechar y que durará solo un año», alertó esta misma semana Jean-Claude Juncker. El debate está ahí y eso quiere decir que la Unión Europea sigue viva, pese a todo y pese a muchos.

«Merkel estará a la altura y, junto al resto de países, me consta que tiene previsto un gran plan para el futuro de Europa, que comenzará a decidirse en octubre. El que aún tiene que demostrar que está dispuesto a impulsar las reformas necesarias para su país y para Europa es Macron, que ya ha comenzado a fijarse en el espejo de Rajoy», asegura López Istúriz.

¿Qué espera la UE de las elecciones alemanas? «A nadie se le escapa que lo ideal pasa por una gran coalición entre Angela Merkel y Martin Schulz. Para el europeísmo sería un escenario perfecto», confiesa un alto cargo comunitario. Como ya le ocurrió en las elecciones europeas de 2014, Schulz volverá a encarnar la derrota de la socialdemocracia, pero nadie como él conoce la 'cocina' de la UE al haber estado tantos años como presidente del Parlamento Europeo, donde se ha convertido en un devoto de la integración comunitaria.

Si con Francia era el ser o no ser de la UE, la margarita alemana decidirá cómo será porque todos pasan, pero ella, Merkel, siempre se queda.

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