Optimismo ante una posible reedición de la alianza entre Merkel y los socialdemócratas

Merkel y Schulz, ayer, en Berlín, antes de iniciar las conversaciones. :: Hannibal Hanschke / reuters/
Merkel y Schulz, ayer, en Berlín, antes de iniciar las conversaciones. :: Hannibal Hanschke / reuters

Ambos partidos se han dado cinco días de plazo para decidir si formalizan un pacto de gobierno que estabilice Alemania

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

Tres meses después de las elecciones legislativas en Alemania, los conservadores de la canciller federal, Angela Merkel, y los socialdemócratas iniciaron ayer conversaciones de sondeo para estudiar una reedición de la gran coalición que gobernó el país la pasada legislatura y continúa haciéndolo de manera interina. Ambas partes se han dado tan solo cinco días de plazo para buscar el consenso, conscientes de que el tiempo apremia y que la República Federal nunca había estado tanto tiempo sin un acuerdo de gobierno. El viernes próximo se sabrá si es posible el consenso para formar un nuevo ejecutivo conjunto.

«Creo que es posible conseguirlo», manifestó optimista Merkel, líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), al comienzo de la reunión en la Willy Brandt Haus, la sede del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD). El presidente de su hermanada Unión Socialcristiana (CSU) y primer ministro de Baviera, Horst Seehofer, dijo tener claro que «debemos entendernos» , mientras el jefe del SPD, Martin Schulz, anunció «conversaciones constructivas y abiertas en sus resultados».

Las dos grandes formaciones políticas alemanas se vieron abocadas a entenderse tras el fracaso el pasado noviembre de las negociaciones entre conservadores, liberales y verdes para la formación de una novedosa alianza tripartita de gobierno. Mientras en aquella ocasión las conversaciones se llevaron a cabo en grandes rondas negociadoras con más de 50 participantes, CDU/CSU y SPD han decidido limitar a seis personas el núcleo negociador.

Cuestiones europeas

Además de Merkel, Seehofer y Schulz, serán los respectivos líderes parlamentarios -Volker Kauder (CDU), Alexander Dobrindt (CSU) y Andrea Nahles (SPD)- quienes lleven la voz cantante. Conservadores y socialdemócratas han formado además 15 delegaciones mixtas para abordar el amplio abanico de cuestiones que deben consensuar con el objetivo de llegar a un acuerdo final, empezando por las finanzas, proyectos de infraestructuras y recortes impositivos.

Las conversaciones continúan hoy, esta vez en la Konrad Adenauer Haus, la sede de la CDU, donde los tres líderes políticos celebrarán una reunión extraordinaria por separado para abordar la política europea, uno de los grandes temas en el que es posible y necesario alcanzar una postura común.

Los socios europeos esperan por parte de Berlín una respuesta a las propuestas de reforma de la UE planteadas por el presidente francés, Emmanuel Macron. Paralelamente irán avanzando los distintos grupos negociadores, que informarán a las cúpulas de sus respectivos partidos sobre los progresos conseguidos para que seguidamente los seis líderes de las negociaciones vayan cerrando acuerdos.

Un ritmo que se mantendrá mañana, miércoles y jueves, aunque este último día deberán cerrarse todas las cuestiones abiertas, seguramente a altas horas de la noche, para que el viernes se presenten los resultados a los grupos parlamentarios y se anuncie si hay voluntad por parte de unos y otros de pasar a redactar un acuerdo de coalición.

Sin 'líneas rojas'

«Tengo claro que en los próximos días nos enfrentamos a un montón de trabajo», dijo Merkel al comenzar la fase de sondeos con el SPD. «Pero tenemos la voluntad de aceptar ese trabajo y conducirlo a un buen resultado», añadió la canciller, para quien lo importante es crear las bases para que «en cinco y en diez años podamos seguir viviendo bien y en bienestar, con seguridad y en democracia».

Para su socio conservador Seehofer, lo importante ahora «es hablar menos y trabajar más». El primer ministro bávaro aseguró que los socialcristianos no plantearán «condiciones X» en las conversaciones, aunque tampoco tienen intención de aguar su perfil político. A su vez, el presidente del SPD comentó que su formación «no planteará 'líneas rojas', sino que tratará de imponer la mayor 'política roja' posible para Alemania». Schulz subrayó que existe «voluntad para un diálogo constructivo» y afirmó que «los alemanes están en su derecho de exigir que seamos rápidos» a la hora de buscar el consenso.

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