Nahles, la joven socialdemócrata a la que siempre temieron sus propios presidentes

Annegret Kramp-Karrenbauer, conocida como AKK, es considerada una garante de éxito en la CDU. :: afp/
Annegret Kramp-Karrenbauer, conocida como AKK, es considerada una garante de éxito en la CDU. :: afp

La nueva líder del SPD se ha ganado el respeto de las bases amparada en un espíritu combativo y una cercanía no siempre bien vista por el aparato

J. C. BARRENA BERLÍN.

Su procedencia le otorga credibilidad en la izquierda alemana. Nominada para convertirse en la primera mujer al frente del Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), Andrea Nahles es hija de un albañil de la región del Eifel que se ha pasado la vida luchando. Como en su localidad de Weiler no había una agrupación del SPD, fundó una al afiliarse con solo 18 años y desde entonces mantiene una envidiable cercanía a las bases, que la veneran por su espíritu combativo y su oratoria llana y sin tapujos.

De 47 años, en 1995 se convirtió en líder de los Jung Sozialisten, las juventudes del SPD, y siempre hizo la vida imposible a los presidentes de su formación, desde Rudolf Scharping a Oskar Lafontaine, pasando por Gerhard Schröder o Franz Muntefering. Con solo 28 años accedió al Bundestag y con 39 se convirtió en secretaria general de los socialdemócratas.

Cuando en 2013 asumió el Ministerio de Trabajo en la gran coalición a las órdenes de Merkel consiguió mantener su perfil rojo e imponer por primera vez en Alemania el salario mínimo y la jubilación anticipada a los 63 años. Se ganó así el respeto de la canciller, que la aprecia sobre todo por su profesionalidad. Tiene fama de bocazas por sus patinazos verbales, como cuando dijo que «a partir de mañana les daremos en los morros» a los conservadores, al comunicar la noche electoral que su partido lideraría la oposición, o que negociarían «hasta hacerles crujir» cuando comenzaron las conversaciones para la gran coalición desde su función actual como líder parlamentaria de los socialdemócratas.

Licenciada en Filología Germánica, separada y madre de una niña de siete años, Andrea Nahles vive en una granja de su región y suele relajarse los sábados galopando sobre su propio caballo. Católica practicante de misa regular los domingos, su apasionado discurso convenció a los delegados en el congreso extraordinario de su partido a finales de enero de la carencia de alternativas a una gran coalición. Fue también quien arrancó las mayores concesiones a los conservadores durante las negociaciones para la nueva coalición.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos