Los militantes del SPD mantendrán durante diez días el suspense sobre el acuerdo con Merkel

Las bases socialdemócratas votarán hasta el próximo 3 de marzo si están de acuerdo con el pacto para renovar la coalición

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

El futuro de la gran coalición de gobierno en Alemania depende de los 463.723 afiliados al Partido Socialdemócrata (SPD), que desde ayer participan en una consulta interna de su formación para decidir si aceptan el acuerdo negociado por sus dirigentes con los conservadores de la canciller federal, Angela Merkel. Una consulta que, de tener resultado positivo, terminará con seis meses de Ejecutivo provisional y en funciones en el país más poderoso de Europa y al que todos esperan a que acabe de mirarse el ombligo para iniciar el proceso de reformas de la UE.

Las bases del más antiguo partido político germano tendrán hasta las 24 horas del 3 de marzo para pronunciarse y es de esperar que al día siguiente se conozca el resultado de su votación, que será vinculante si participa al menos un 20% de los afiliados. No es la primera vez que la constitución del nuevo Gobierno en Berlín depende de las bases del SPD. En la votación de 2013 sobre la formación de una gran coalición un 75,96% de los camaradas dieron su aprobación. Esta vez se espera un resultado mucho más ajustado, toda vez que los enemigos de la 'Grosse Koalition', la 'GroKo', son más que entonces y han hecho campaña en su contra liderada por los Junge Sozialisten, los 'Jusos' o juventudes del SPD.

Una campaña que se ha agudizado al comienzo de la consulta con críticas a la documentación de voto enviada al casi medio millón de afiliados. Quienes rechazan la 'GroKo' denunciaron la falta de neutralidad de esos papeles. Los formularios de voto van acompañados de una carta de dos páginas suscrita por la dirección del partido en la que se elogia el acuerdo de gran coalición con los conservadores, que califica de éxito del propio partido. Pero no incluye los argumentos de los críticos.

Duras consecuencias

«Lo normal sería que las dos posiciones estuviesen representadas de igual manera como base para un debate justo», declaró este martes Anna Kleinmann, portavoz de prensa de los 'Jusos', quien denunció también que la cúpula de su formación ha concedido a quienes rechazan la 'GroKo' muy poco espacio para formular sus razonamientos y ha tratado en todo momento de ningunearlos. Y eso que los propios dirigentes del SPD rechazaron tajantemente reeditar la gran coalición la noche electoral del pasado 24 de septiembre y anunciaron su intención de liderar la oposición. El fracaso de las negociaciones de los conservadores con los liberales y los verdes en noviembre forzó a los socialdemócratas a asumir su responsabilidad de Estado y sentarse a negociar un nuevo contrato matrimonial con una novia, la Unión de cristianodemócratas y socialcristianos bávaros (CDU/CSU), a la que no quieren. Un acuerdo de coalición que le ha costado la presidencia del SPD a Martin Schulz tras menos de un año en el cargo, forzado por unas bases decepcionadas con su liderazgo.

Andrea Nahles, designada como su sucesora, es optimista con el resultado de la consulta, tras hacer campaña a favor del 'Sí' en las últimas semanas en las agrupaciones socialdemócratas repartidas por todo el país. «He sentido el reconocimiento de que negociamos bien el acuerdo de coalición», dijo Nahles a la hora de valorar su gira para convencer a las bases de los beneficios del pacto de gobierno.

Los dirigentes del SPD saben que un fracaso en la votación pondría en entredicho su continuidad al frente del partido y conduciría además probablemente a unas elecciones anticipadas. Una opción que solo puede perjudicarles. Los últimos sondeos demoscópicos conceden a los socialdemócratas los peores resultados electorales de su historia, hasta el punto de que se podrían ver superados incluso por los ultranacionalistas de la Alternativa para Alemania.

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