Merkel seduce otra vez a los socialdemócratas

Merkel y Schulz se disponen a ofrecer la rueda de prensa en la que presentaron la reedición del acuerdo de gobierno. :: Tobias SCHWARZ / afp/
Merkel y Schulz se disponen a ofrecer la rueda de prensa en la que presentaron la reedición del acuerdo de gobierno. :: Tobias SCHWARZ / afp

Logra un acuerdo de gobierno que le permitirá afrontar su cuarta legislatura si las bases del SPD lo aprueban en un referéndum vinculante

MARÍA MOLINOS BERLÍN.

Alemania tiene por fin Gobierno. O casi. Los conservadores de la canciller, Angela Merkel, y el Partido Socialdemócrata (SPD) cerraron ayer un exhaustivo acuerdo para reeditar una gran coalición. Será un Ejecutivo continuista, quizá algo más proeuropeo. Pero el texto debe superar un último obstáculo: un referéndum vinculante de la militancia socialdemócrata de resultado incierto.

La última sesión de negociaciones duró veinticuatro horas. Luego Merkel y el presidente del SPD, Martin Schulz, salieron a anunciar la fumata blanca. La canciller, con un pie en su cuarta legislatura, se mostró satisfecha por haber sentado las bases para conformar un Gobierno «estable» y que imprimirá «una nueva dinámica a Alemania», un pacto que «esperan muchos en el mundo». «Ha merecido la pena», agregó Merkel, que lo calificó de equilibrado y reconoció concesiones a los socialdemócratas. Schulz, por su parte, subrayó que se trata de «un acuerdo muy bueno», con el «sello socialdemócrata», y que incluye «mejoras para todos».

PRINCIPALES PROPUESTAS

1
Refugiados. Tratar de reducir el número de refugiados anuales a una horquilla máxima de entre 180.000 y 220.000. Limitar al núcleo familiar las personas que pueden solicitar el derecho de reagrupación familiar y traer a Alemania a un máximo de mil personas al mes. El Gobierno central cederá 8.000 millones de euros a los estados federados y municipios para la atención a los refugiados.
2
Bajada de impuestos. Reducción gradual y por grupos de ingresos del impuesto de solidaridad, un tributo puesto en marcha tras la reunificación (1990) para que los ciudadanos del oeste contribuyesen al desarrollo del paupérrimo este.
3
Pensiones. Compromiso para garantizar que hasta 2025 la pensión media no caiga por debajo del 48% del ingreso medio de los alemanes.
4
Educación. El pacto prevé 11.000 millones de euros para becas, nuevas infraestructuras y la mejora de la conexión digital en los centros educativos. Esto implica un cambio constitucional, porque hasta ahora la educación era competencia exclusiva de los estados federados.
5
Contratos temporales. Endurecimiento de las condiciones por las que una empresa puede realizar un contrato temporal sin tener que justificarlo por motivos laborales o de carga de trabajo.
6
Europa. Acuerdo para avanzar en la integración de la eurozona con el refuerzo del fondo de rescate y guiños a las propuestas del presidente francés, Emmanuel Macron. No obstante, se subraya el compromiso con los límites de déficit. Además, Berlín concede que deberá aportar más en el futuro al presupuesto comunitario.
7
Niños. Aumento en 25 euros del dinero mensual por niño que reciben todos los residentes en el país. Derecho a volver de media jornada a la completa para algunos de quienes hayan reducido su horario para atender a un hijo.
8
Policía. Incremento de 7.500 agentes en las diferentes fuerzas de seguridad regionales y nacionales.

El texto, de 177 páginas, incluye demandas conservadoras como el endurecimiento de las condiciones del derecho de reagrupación familiar y el deseo de frenar la llegada de refugiados. También una pequeña bajada de impuestos. Los socialdemócratas, por su parte, logran el mantenimiento de las pensiones, ayudas para ciertos grupos de madres y una reforma de las contribuciones a la Seguridad Social que beneficia a los trabajadores. También una limitación de los contratos laborales temporales. Además, todos presumen de un pacto por la educación dotado con 11.000 millones de euros para becas, ayudas. nuevas infraestructuras y la mejora de la conexión digital en los centros educativos.

Un importante capítulo del acuerdo está destinado a Europa. La gran coalición aspira a «fortalecer la eurozona y hacerla más resistente a crisis futuras en una estrecha cooperación con Francia». El acuerdo concede que en el futuro Berlín deberá aportar más al presupuesto comunitario y plantea transformar el fondo de rescate permanente en una versión europea del Fondo Monetario Internacional (FMI). No obstante, subraya que su compromiso con la estabilidad presupuestaria sigue en pie. Y que el próximo Ejecutivo no avanzará por el camino de mancomunización de la deuda.

Ahora la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, deberá ratificar el acuerdo en un congreso, algo que se estima un mero trámite, y el SPD consultará a sus cerca de 464.000 militantes en un referéndum vinculante, el último gran obstáculo para que Alemania vuelva a contar con un Ejecutivo.

Sectores rebeldes

Si la consulta de la pasada legislatura respaldó de forma abrumadora el pacto, la situación en estos momentos es mucho más incierta. En 2013 la inmensa mayoría del SPD estaba a favor. Ahora hay ciertos sectores en clara rebeldía, haciendo campaña por el 'no' y más de 24.000 personas se han afiliado desde enero, muchas de ellas para echar por tierra el acuerdo.

El SPD también ha logrado una buena mano en el reparto de los ministerios. Los socialdemócratas se van a quedar con Exteriores y Trabajo, algo habitual para el socio minoritario. Pero también han arrancado a Merkel el trofeo de Finanzas, en manos del conservador Wolfgang Schäuble, el zar de la austeridad, durante los últimos ocho años.

Aunque los partidos no darán a conocer oficialmente los nombres de quienes ocuparán sus respectivas carteras hasta que tenga lugar el referéndum socialdemócrata, muchos nombres se han filtrado ya. Así el hasta ahora alcalde de la ciudad-estado de Hamburgo, Olaf Scholz, se perfila como nuevo ministro de Finanzas. Schulz, por su parte, aspira a Exteriores. El papel encaja muy bien con su dilatada experiencia en Bruselas, pero levanta controversias. Schulz dijo que no sería ministro de Merkel, como también aseveró que no reeditaría una gran coalición, pero ahora parece haber cambiado de opinión. Ayer renunció además a la presidencia del SPD para favorecer la renovación.

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