Merkel promete acelerar la formación de un nuevo gobierno para Alemania

Conservadores y socialistas intensifican sus contactos previos antes de decidir si por fin negocian la reedición de su 'gran coalición'

JUAN CARLOS BARRENA

berlín. La formación de gobierno en Alemania entra esta semana en su fase caliente. En su mensaje de Año Nuevo, la canciller y líder de los conservadores, Angela Merkel, prometió a los ciudadanos la rápida constitución de un nuevo ejecutivo y sus potenciales socios socialdemócratas (SPD) aseguraron que antes de mediados de mes quieren cerrar las conversaciones para estudiar las posibilidades de negociar seriamente una reedición de la 'gran coalición' con la unión de democristianos y sus aliados bávaros (CDU-CSU). Esas ulteriores negociaciones pueden, en caso de fructificar, dar lugar a la formación de un gobierno prácticamente en primavera.

Entre tanto, Alemania ha batido su marca de más de cien días sin nuevo gobierno, mientras los socios europeos esperan pacientemente a que Alemania cuente con gabinete para abordar cuestiones urgentes como la esperada reforma de la UE.

La fase de contactos se acelera. Anoche se reunieron los presidentes de los tres partidos y los líderes de sus respectivos grupos parlamentarios para crear un ambiente de confianza y buscar líneas de compromiso que faciliten las conversaciones de sondeo entre las grandes delegaciones negociadoras.

Sin embargo será más decisiva la reunión que el domingo celebrarán los 39 miembros de los equipos de negociación de CDU-CSU y SPD para entrar en materia. A ese nivel tendrán lugar varias citas más la semana próxima y se espera que lo más tarde el 12 de enero quede claro si la formación de una nueva 'gran coalición' es un objetivo que interesa realmente a todas las partes y cómo continuarán las negociaciones.

Tras el fracaso de los sondeos para la formación de una inédita alianza entre conservadores, liberales y verdes, Merkel tiene urgencia por llegar a un acuerdo con los socialdemócratas, si bien las diferencias con ellos no parecen sino haber crecido desde que a mediados de diciembre acordaran abrir una vía de diálogo.

Desconfianza hacia la CSU

La CDU aspira a un «gobierno estable» y apuesta abiertamente por la 'gran coalición'. El SPD ha dejado completamente abierto el resultado final de los contactos y no descarta la posibilidad de simplemente tolerar un gobierno de minoría conservador. Y el bávaro Seehofer asegura que su formación hará lo possible «para que se alcancen acuerdos razonables», mientras su equipo difunde exigencies máximas, como un endurecimiento radical de la política de refugiados, que los socialdemócratas de ningún modo pueden aceptar. Tanto es así que la desconfianza del SPD hacia la CSU crece en la misma medida en que se acerca el momento de la verdad.

La bávara Natascha Kohnen, vicepresidenta del SPD, acusó a los socialcristianos de «coger carrerilla para estrellar contra la pared» las conversaciones. Alarmada por los pésimos resultados en las legislativas de septiembre, la CSU teme perder su supremacía en Baviera en las regionales del otoño y ceder terreno a los populistas xenófobos de la Alternativa para Alemania (AfD).

Los únicos que tratan de mostrar optimismo son los cristianodemócratas, los que más tienen que perder. Un fracaso pueda abocarlos a un gobierno en minoría o incluso un adelanto electoral. Sería sin duda el fin de la era Merkel.

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