Merkel prepara su lugar en la historia

La canciller alemana y líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Angela Merkel, en la sede berlinesa de su partido. :: Christian Bruna / efe

Liberada de la reelección, la canciller deja en la memoria su política de refugiados y puede dedicarse a la reforma de la UE

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

La última fase de la era Merkel ha comenzado. Tras doce años en el poder pocos dudan ya de que esta será la última legislatura como canciller de Angela Merkel. Pese a ganar por cuarta vez consecutiva los comicios legislativos en Alemania, las pérdidas de su Unión de cristianodemócratas y socialcristianos bávaros (CDU/CSU) son considerables y el 32,9% de votos es el peor resultado de los conservadores desde los primeros comicios de la posguerra en 1949. Sus socios socialdemócratas (SPD) en la 'gran coalición' del anterior mandato se han despedido y anunciado que pasan inmediatamente a la oposición y la formación de un nuevo Ejecutivo en base a una novedosa alianza con el Partido Liberal (FDP) y Los Verdes (la 'coalición Jamaica') ni tan siquiera ha comenzado a sondearse. La entrada a lo grande en el Bundestag, la cámara baja del parlamento federal, de la ultranacionalista la Alternativa para Alemania (AfD) a costa de los partidos de la Unión no ha hecho sino dar aún más dramatismo a la situación.

Sin embargo, la líder conservadora se muestra impasible. «No estoy decepcionada» o «hemos alcanzado nuestras metas estratégicas» son algunos de sus comentarios a la hora de analizar los comicios de hace una semana. «No puedo reconocer qué es lo que debemos cambiar en nuestra política», dijo Merkel en su primer análisis, en el que se comprometió a recuperar los votantes que han corrido a los brazos de AfD con «una buena política». Reconoció que la formación de un nuevo gobierno será «muy complicada» y rechazó tajantemente la posibilidad de repetir las elecciones. «Estoy convencida de que toda especulación sobre unos nuevos comicios supone el menosprecio del voto ciudadano», afirmó la canciller para zanjar la cuestión.

Voto ultra

Liberales y ultras han ganado votos por su oposición a la 'generosa' política de acogida a los refugiados. Merkel lo sabe pero no se ha movido ni un ápice de su posición en ese tema. La misma noche electoral y a la vista de los resultados insistió en que en otoño de 2015, cuando abrió las fronteras a cientos de miles de refugiados, actuó correctamente y no cometió error alguno. Fue una respuesta humanitaria a una situación crítica. Y aunque muchos alemanes la critican por ello, no son menos los que la veneran, al igual que la elogian muchos estadistas, desde Barack Obama cuando era presidente de Estados Unidos, al papa Francisco. Merkel sigue empeñada en que no tiene que disculparse por el hecho de que Alemania mostrara en aquellos meses de 2015 su rostro mas amable, pese a la resistencia en su propio partido, que ha ido aumentando según pasa el tiempo y AfD ha ido creciendo. Y no es la primera vez que la canciller atropella a su formación con decisiones no consensuadas.

La fría, reflexiva y calculadora Merkel se guía muchas veces por su conciencia, cuando no por la corazonada. Como cuando dictó de la noche a la mañana el fin de la energía nuclear en Alemania alarmada por el siniestro de Fukushima o cuando, hace escasos meses, propició que el Bundestag aprobara la ley de igualdad matrimonial para los homosexuales, congelada desde hacía una década y aunque ella mismo votó en contra. También la apertura de fronteras a los refugiados fue una decisión relámpago impropia de alguien que deja pasar semanas e incluso meses antes de asumir un compromiso. Llegado su ocaso y superado el cenit de su era en el poder, Merkel ha empezado a buscar su lugar en la historia.

Su padrino Helmut Kohl fue el canciller de la unidad alemana, Merkel lo será seguramente de la cultura de bienvenida. Pero, iniciada la cuenta atrás de su gobierno y liberada de preocuparse por la reelección en 2021, es de esperar que la líder conservadora, una vez resuelta la composición del gobierno en Berlín, impulse con el presidente francés, Emmanuel Macron, la necesaria reforma de la Unión Europea.

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