Merkel pone ya rumbo a 'Jamaica'

Angela Merkel y Horst Seehofer, líder de la CSU bávara, ayer en Berlín durante una conferencia de prensa. :: John MACDOUGALL / AFP

Tras el acuerdo sobre refugiados con la CSU bávara, la canciller negociará una coalición de Gobierno con liberales y verdes

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

Tras resolver sus diferencias y alcanzar un compromiso con sus hermanos de la Unión Socialcristiana (CSU) de Baviera en materia de refugiados, la canciller federal de Alemania y presidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Angela Merkel, anunció ayer la celebración de las primeras conversaciones de sondeo con el Partido Liberal Alemán (FDP) y Los Verdes con vistas a posteriores negociaciones para formar una coalición de gobierno. La cita es para el próximo 18 de octubre, casi un mes después de los comicios. La novedosa 'Jamaika Koalition' que surgiría de ese pacto debe su nombre a la coincidencia de los colores de la bandera del país caribeño con los que caracterizan a los partidos implicados: negro para los conservadores, amarillo para los liberales y verde para los ecologistas.

La convocatoria del día 18 fue anunciada después de que CDU y CSU alcanzaran en la noche del domingo, y tras largas horas de negociación, un compromiso salomónico en su polémica interna sobre el establecimiento de un límite máximo anual en la acogida de refugiados. Aprobaron que este se situara de manera ideal en 200.000 personas, lo que exigía la CSU, pero sin tocar el derecho fundamental, que constitucionalmente no ofrece un límites numéricos, a la acogida de quienes tienen derecho de asilo, como demandaba la CDU.

Visiblemente satisfecha por la eliminación de un obstáculo en el camino hacia un nuevo Ejecutivo, Merkel aseguró ayer que el acuerdo alcanzado supone «una buena base» para los primeros contactos de sondeo con liberales y verdes, aunque reconoció que las negociaciones entre los dos partidos conservarores «no han sido nada fáciles».

El primer ministro de Baviera y presidente de la CSU, Horst Seehofer, subrayó a su vez que el compromiso contiene «una regulación clave en materia de migración» y celebró que su partido consiguiera imponer una de sus promesas electorales, aunque en el texto del acuerdo no figuran juntas en ninguna parte las palabras «límite máximo» al referirse a los refugiados.

«Todos tienen que moverse»

Los potenciales socios de Gobierno de Merkel, sin embargo, fueron críticos con el pacto consensuado por los conservadores. «Esa es ahora la posición de CDU/CSU, pero no se trata de la posición de un futuro Gobierno alemán», advirtió el líder verde Cem Özdemir, que figura en las quinielas como ministro de Exteriores si hay coalición. «Estoy impaciente por ver cómo nos lo explican», añadió Özdemir, quien comentó que su formación no acepta cuotas de acogida de refugiados y recordó que las conversaciones de sondeo tienen como fin buscar compromisos y «eso significa que todos tienen que moverse».

El jefe del grupo parlamentario verde urgió además a los conservadores a iniciar ya contactos. Su compañera Katrin Göring-Eckardt calificó el acuerdo entre Merkel y Seehofer de «fórmula de compromiso», aunque «todavía no entiendo cómo piensan llevarlo a la práctica» y la presidenta de la formación ecologista, Simone Peters, señaló que el pacto conservador «contiene puntos que hemos rechazado hasta ahora», aunque no por ello se niegan al diálogo. «Iremos a las conversaciones y presentaremos nuestras demandas claramente» y luego se verá «si hay posibilidades de acuerdo o no», dijo Peters.

Voces críticas hubo igualmente desde la filas liberales, que consideran el pacto en materia de refugiados «no va lo suficientemente lejos», según su secretaria general, Nicola Beer. Recordó que el FDP reclama la redacción de una ley de inmigración que regule la entrada selectiva de mano de obra en Alemania y se mostró convencida de que el acuerdo de los conservadores no tiene por qué acabar imponiéndose en los contactos de sondeo o las posteriores negociaciones de coalición. Pese a todo celebró que arranque por fín el proceso que debe conducir a la formación de un nuevo Ejecutivo.

Más duras aún fueron las críticas desde La Izquierda, que calificó el compromiso de «declaración de bancarrota en materia de derechos humanos» y las del Partido Socialdemócrata (SPD), en tránsito a la oposición, cuyo secretario general, Hubertus Heil, comentó que se trata de «un acuerdo ficticio que solo tiene como fin abrir la vía de las negociaciones de coalición con liberales y verdes».

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