Merkel se juega su futuro

Combo fotográfico con las llegadas de Merkel y Schulz a la sede de la CDU. :: C. B. / efe/
Combo fotográfico con las llegadas de Merkel y Schulz a la sede de la CDU. :: C. B. / efe

Empieza en Alemania la negociación para reeditar la gran coalición de gobierno, que deberá obtener el visto bueno de las bases del SPD

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

Cuatro meses, exactamente 124 días después de las elecciones legislativas, las dos grandes formaciones políticas alemanas se sentaron ayer a negociar la renovación de la gran coalición que gobierna interinamente el país a las órdenes de la conservadora Angela Merkel, que aspira a iniciar su cuarta legislatura consecutiva. Al comienzo de las conversaciones, los líderes de los cristianodemócratas y socialcristianos bávaros (CDU/CSU), así como el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), se comprometieron a acelerar al máximo las conversaciones, que deberían finalizar antes de que comience el carnaval.

«Creo que podemos conseguirlo en un tiempo previsible. La gente espera que avancemos en la formación de gobierno», dijo Merkel antes de reunirse en la sede de su propio partido con el presidente de su hermanada CSU y primer ministro bávaro, Horst Seehofer, y el líder del SPD, Martin Schulz. La canciller subrayó que el acuerdo alcanzado con los socialdemócratas hace dos semanas tras las conversaciones de sondeo constituye un «excelente marco» para las negociaciones concretas.

Un total de 15 políticos constituyen el núcleo negociador, entre ellos los líderes parlamentarios de CDU/CSU y SPD y los primeros ministros de Hesse, Hamburgo, Renania-Palatinado y Mecklemburgo Antepomerania, a los que apoyarán 18 grupos de trabajo con expertos de todas las formaciones con la misión de consensuar acuerdos en los distintos campos.

Especialmente duras pueden resultar las negociaciones en tres cuestiones clave: sanidad, migración e integración, así como trabajo, asuntos sociales y pensiones. Son los temas en los que los socialdemócratas han exigido mejoras sustanciales tras el congreso extraordinario celebrado el pasado fin de semana y en el que la dirección del SPD recibió un respaldo casi mínimo para negociar una gran coalición, el de poco mas del 56% de los más de 600 delegados del partido. Su líder parlamentaria, Andrea Nahles, se comprometió a «negociar hasta que cruja» la otra parte.

Nahles y Schulz saben que su futuro depende del resultado de las negociaciones con CDU/CSU y, sobre todo, de la consulta a las bases socialdemócratas a la que será sometido un eventual acuerdo. Un rechazo de la gran coalición por parte de los 450.000 afiliados del SPD en el referendo interno, que se espera dure tres semanas y concluya a principios de marzo, obligaría a sus líderes a presentar inmediatamente la dimisión, y conduciría al más antiguo partido político alemán a una grave crisis y al país a unas más que probables elecciones adelantadas.

El rechazo comprometería también el futuro político de Merkel y Seehofer. No pueden permitirse un nuevo fracaso en la búsqueda de socios para un ejecutivo tras las frustradas negociaciones con liberales y verdes el pasado noviembre y se verán inevitablemente obligados a realizar mayores concesiones al SPD. Mientras tanto, Spiegel Online revelaba ayer que tanto Schulz como Seehofer aspiran a formar parte del gabinete ministerial de Merkel.

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