«La mafia no existiría sin la política que la favorece»

D. MENOR PALERMO.

La mafia es la gran ausente de la campaña electoral italiana. Hay candidatos que se pasan dos horas hablando en los mítines y solo la mencionan de pasada. Al escucharles parece casi que ni existiera. Para Luigi di Maio, candidato del Movimiento 5 Estrellas, lo poco que se trata el crimen organizado es consecuencia de un «sistema mediático vergonzoso y lleno de conflictos de intereses». Pone como ejemplo la investigación de la página web Fanpage que destapa lo fácil que resulta corromper a altos cargos de la región sureña de Campania en la gestión de residuos.

«Esas noticias no han estado nunca entre las tres primeras de los telediarios. Se hablaba solo en la crónica judicial, como si fuera un caso aparte, y no en la crónica política. La mafia hoy gracias a esa investigación ha mostrado cuál es su verdadero rostro: el de algunos políticos italianos que usan los sobornos para obtener ventajas de las organizaciones criminales como en tiempos de 'Tangentopoli'», dice, haciendo referencia al escándalo de corrupción que se llevó por delante a la Democracia Cristiana y al Partido Socialista a principios de los años 90. «¿Cómo se resuelve el problema de la mafia? Mandando a su casa a los políticos corruptos. Mientras no se rompa la conexión entre el voto comprado por la mafia y la política, se seguirá alimentando este fenómeno. La mafia no existiría sin la política que la favorece, sobre todo a la hora de acceder a los contratos públicos».

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