Macron se muestra firme con el poder soberanista y descarta la amnistía en Córcega

FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL PARÍS.

Emmanuel Macron descartó ayer toda amnistía para los presos independentistas corsos, una de las principales reivindicaciones de los mandatarios soberanistas de Córcega con los que se reunió luego en su primera visita oficial a la isla. El presidente francés se mostró firme e intransigente con las tentaciones secesionistas en la conmemoración del vigésimo aniversario del asesinato del prefecto Claude Erignac por un comando disidente del Frente de Liberación Nacional de Córcega (FLNC), organización clandestina que en 2014 depuso las armas sin entregarlas.

El jefe del Estado más centralista de Europa occidental acudió a Ajaccio acompañado por la viuda y los dos huérfanos de Erignac, que volvieron a la isla por primera vez desde la muerte a tiros del delegado del Gobierno el 6 de febrero de 1998. En el lugar del crimen, primer asesinato de un prefecto en tiempos de paz desde la Segunda Guerra Mundial, presidió la inauguración de una plaza a nombre de la víctima y pronunció un discurso sin concesiones al poder insular en manos de la coalición soberanista, ganadora de las elecciones territoriales en diciembre con el 56,5% de los votos y 41 de los 63 escaños de la Asamblea insular.

«La justicia de la República fue rendida y será mantenida sin indulgencia, olvido ni amnistía», proclamó al advertir de que «lo que pasó aquí no se justifica, no se defiende y no se explica porque fue un asesinato, un atentado». El aviso fue una alusión a Gilles Simeoni, presidente del Consejo Ejecutivo de Córcega, que ejerció de abogado defensor de Yvan Colonna, condenado a cadena perpetua como autor material de los disparos mortales.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos