Londres ofrece a la UE libre paso por la frontera interirlandesa

Parodia contra la instalación de fronteras entre Irlanda del Norte y la República. :: héctor pérez
Parodia contra la instalación de fronteras entre Irlanda del Norte y la República. :: héctor pérez

Desconfianza en la República por temor a que Gran Bretaña utilice en su beneficio la especial situación de Irlanda

LOURDES GÓMEZ LONDRES

Ciudadanos de la Unión Europea podrán transitar libremente entre la República irlandesa e Irlanda del Norte después del 'brexit'. El acceso sin controles fronterizos rutinarios al Ulster británico escindido de la UE se incluye en la posición negociadora del Gobierno de Theresa May publicada ayer. El documento, de 40 páginas, esboza áreas de factible acuerdo a corto plazo y cuestiones a resolver en un «diálogo» que continuará hasta después de la salida del bloque comunitario.

Londres se ofrece a redactar en el Pacto de la Retirada de la UE el compromiso de ambas partes a salvaguardar el Acuerdo de Belfast de 1989. Propone también reconocer la vigencia de la Common Travel Area (Area de Tránsito Común, CTA), establecida en 1922 como un espacio sin fronteras y con derechos recíprocos entre Reino Unido y el Estado Libre Irlandés. «Reino Unido quiere seguir protegiendo el CTA... y eso significa proteger la posibilidad de circular libremente dentro del Reino Unido y entre Reino Unido e Irlanda sin cambios prácticos», señala la propuesta.

El Ejecutivo de May aún no ha desvelado el régimen de inmigración que aplicará a los ciudadanos de la UE en el pos-'brexit'. Pero en nueva ronda de negociaciones con Bruselas, a partir del 28 de agosto, asegurará que el «sistema futuro de inmigración no afectará a la capacidad de entrar en Reino Unido» desde Irlanda o las islas Channel y Man, que también son parte del CTA.

Fuentes oficiales advertían ayer de que la inmigración no solo se controla desde los puestos fronterizos. El acceso a un puesto de trabajo, al médico o quizá también la universidad servirá para detectar a los ilegales que viajen a Gran Bretaña desde Irlanda del Norte.

«Reino Unido tiene la confianza de que será capaz de mantener el movimiento actual desde el CTA sin recurrir a los controles fronterizos», afirma el documento publicado ayer. En paralelo, Londres se compromete a respetar las obligaciones de Irlanda sobre la libre circulación dentro de la UE y propone mantener la «frontera abierta e invisible» a lo largo de sus 500 kilómetros. De acuerdo con un funcionario ministerial el objetivo apunta a prescindir incluso de cámaras para identificar matrículas o cabinas aduaneras en su más de 20 pasos fronterizos. La posición publicada deja sin embargo para la negociación las herramientas tecnológicas que evitarán reponer los puestos aduaneros e instalaciones de seguridad del pasado.

Código de contrabandista

La falta de soluciones detalladas en las propuestas estuvo pronto en la mira de las críticas. «Lanza frases sobre fronteras fluidas y sin fricciones y confía que impacten en la UE, pero la esperanza no es política. Este es el código del contrabandista», protestó el vicelíder del partido irlandés Fianna Fail, Mark Daly, en una entrevista con la BBC.

El Gobierno de Dublín consideró «oportuna y útil» la publicación de la posición británica y destacó en particular el compromiso de «evitar cualquier infraestructura física en la frontera». Simon Coveney, ministro de Exteriores, recordó que la República «negocia como parte de la UE» y que la prioridad en esta primera fase es alcanzar un acuerdo de principios sobre Irlanda, los derechos de la ciudadanía y la factura del divorcio a cargo de Londres. «Deberá producirse un progreso suficiente en esta fase antes de que podamos comenzar las negociaciones sobre comercio y las relaciones futuras entre la UE y Reino Unido», recalcó.

Hay desconfianza en Irlanda de la estrategia y tácticas británicas. El documento deja claro que no se puede avanzar en los aspectos cruciales del capítulo irlandés sin antes definir la intermedia y futura relación entre los todavía socios. «El Gobierno británico está intentando utilizar la especial situación en Irlanda como moneda de cambio para obtener concesiones», denunció David Cullinane, portavoz para el 'brexit' del Sinn Féin.

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