Londres niega a Assange el estatuto diplomático que le pondría en libertad

El fundador de Wikileaks saluda desde la embajada ecuatoriana. :: efe/
El fundador de Wikileaks saluda desde la embajada ecuatoriana. :: efe

Ecuador, que ha dado la nacionalidad al fundador de Wikileaks, busca ahora alguna mediación internacional para resolver su situación

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

El Gobierno británico ha rechazado la petición de Ecuador para otorgar estatuto diplomático al patrón de Wikileaks, Julian Assange, en su último intento de resolver la situación de encierro voluntario en su embajada en Londres desde hace más de cinco años. Quito confirmó ayer que busca la mediación de un tercer país o de alguna personalidad internacional.

El estatuto de diplomático ofrecería a Assange inmunidades legales que los gobiernos del mundo dan a funcionarios o altos cargos de otros países cuando firman la Convención de Viena. Pero Londres insiste en que debe salir de la embajada, donde se encerró cuando esperaba en libertad condicional una sentencia judicial, y ponerse en manos de la justicia británica.

La ministra ecuatoriana de Exteriores, María Fernanda Espinosa, ha desvelado en sucesivas intervenciones públicas en los últimos días el intento del nuevo Gobierno para resolver la situación en su embajada de Londres y confirmó finalmente lo que habían publicado los medios. 'El Universo' de Guayaquil desveló el miércoles la cédula de ciudadanía ecuatoriana de Assange.

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Espinosa explicó que el australiano solicitó la nacionalidad en septiembre y que le fue concedida el 12 de diciembre. Quito pidió a Londres el día 20 el estatuto de diplomático para un Assange ya con pasaporte ecuatoriano. El Ministerio de Exteriores británico rechazó la petición al día siguiente. La ministra afirmó que su Gobierno busca una salida «digna y justa». Assange publicó en Twitter una foto suya con la camiseta de la selección ecuatoriana de fútbol.

Julian Assange se refugió en la legación ecuatoriana en la capital británica el 19 de junio de 2012. A pocos metros de los grandes almacenes Harrods, se asomó después al balcón para denunciar otra vez que era víctima de una persecución con objeto de entregarlo a Estados Unidos, para ser juzgado por la publicación de cables diplomáticos confidenciales o vídeos sobre posibles crímenes de guerra en Irak.

En la realidad inmediata, Assange, uno de los creadores de un nuevo periodismo basado en la publicación de documentos obtenidos en archivos digitales, se encontraba en el período de gracia de diez días que se da a quienes han perdido todos los recursos en los tribunales británicos contra la ejecución de una orden europea de detención y entrega.

Assange podía presentar un recurso al Tribunal de Justicia de la UE para evitarla. Pero los fundamentos legales del proceso judicial en Londres tenían solidez; son aplicados en todos los casos similares. Los hechos descritos por una fiscal sueca para querer interrogarlo por la posible comisión de dos delitos de violación también habrían llevado a esa misma conclusión en Inglaterra.

El único asunto que provocó un debate sustancial en las diferentes vistas era si una fiscal tenía, en fase de investigación, la autoridad judicial suficiente como para demandar la extradición. Los sucesivos tribunales británicos fallaron que la ley así lo sugería. Luego ha sido modificada como consecuencia de este caso, al que renunció finalmente la Fiscalía sueca por expiración de los plazos legales.

Única causa pendiente

Julian Assange solo tiene pendiente el caso británico, la quiebra de las condiciones de libertad condicional en las que se encontraba. Debía residir en una granja del este de Inglaterra propiedad de un simpatizante, vivir con un anillo electrónico en su pierna y presentarse diariamente en una comisaría vecina. Famosos, aristócratas y voluntarios con poco dinero perdieron cerca de 230.000 euros que depositaron como fianza.

La ministra Espinosa dijo que teme que la vida de Assange corra peligro «por terceros Estados». El fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, dijo en abril que «el arresto de Julian Assange es ahora una prioridad».

Pero el activista australiano cooperó con la campaña de Donald Trump, quien dijo cuando era candidato que le encanta Wikileaks. Ese es el nuevo contexto de la hipótesis de una gran conspiración para enviarlo a Estados Unidos.

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