Londres expone su plan para un comercio con la UE idéntico al de hoy

May y su ministro para el 'brexit' se contradicen sobre si el tratado será votado en Westminster antes o después de la firma

ÍÑIGO GURRUCHAGA CORRESPONSAL ONDRES.

l Un Reino Unido fuera de la Unión Europea tendría el mismo acceso que ahora tiene al mercado común y dejaría que los bienes de países de la UE se vendan en los mercados británicos también sin ningún arancel. En sus fronteras exteriores aplicaría normas de origen más detalladas que las actuales, para filtrar productos de terceros países que ya no llegarían a territorio comunitario. Mantendría el movimiento de servicios financieros de una manera similar a la que existe ahora.

Un acuerdo genérico sobre ese marco de la relación futura entre la UE de los Veintisiete y el Gobierno británico podría sellarse en el primer trimestre del año que viene si, como indicó el mensaje y el contexto de su última reunión, el Consejo Europeo dictara en su cumbre de diciembre que ya hay avance suficiente en las cuestiones 'técnicas' de la separación como para estudiar el futuro. Si existe ese acuerdo genérico, habría que ponerse inmediatamente a diseñar las bases del período de dos años que los negociadores de la Comisión describen como 'transición' y los británicos como 'implementación'. Con un consenso sobre el cuadro general y sobre el amortiguador de dos años para evitar trastornos bruscos a personas y empresas, se comenzaría a estudiar el detalle del tratado comercial.

El acuerdo sobre las cuestiones técnicas (residentes, contribución financiera británica, Irlanda), el diseño general de la relación futura y de la fase transitoria -en la que Reino Unido aceptará el libre movimiento de personas, añadiendo un registro, y la jurisprudencia del Tribunal de Justicia Europea sin formar ya parte del Consejo Europeo- puede aprobarse en la UE poco después por mayoría cualificada.

David Davis

A la discusión sobre el tratado comercial se añadirán cuestiones que convendría resolver antes de la transición: aviación, materiales nucleares, permisos de conducir, gestión de datos... El acuerdo sobre el tratado se alcanzaría en marzo de 2019 y entonces se iniciaría la ratificación de 35 parlamentos. Aeropuertos y puertos con tráfico británico-europeo tendrían dos años para crear las instalaciones necesarias.

Lo anterior es el sumario de la exposición que sobre el objetivo y estrategia negociadora del Gobierno de Londres hizo ayer el ministro responsable, David Davis, ante un comité de la Cámara de los Comunes. «¿Pero cómo vamos a perder nuestra mejor baza negociadora -el dinero que nos piden- sin tener antes la seguridad de que ratifiquen el tratado que queremos?», le preguntó el diputado conservador y purista del 'brexit' Jacob Rees-Mogg.

¿Votará el Parlamento británico el tratado antes de su firma? Podría ocurrir un nanosegundo después, respondió Davis. Luego, Theresa May fue al Parlamento y dijo que sí, que las cámaras votarán el tratado antes de la firma. La oposición hablaba después de caos en el Gobierno, aunque no parezca que esa aparente contradicción dé para tanto.

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