Letonia anuncia la construcción de un muro en su frontera con Bielorrusia

La república exsoviética tratará de frenar el contrabando y la entrada de inmigrantes clandestinos con una valla de 120 kilómetros

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ.

La amenaza militar de Rusia y su aliada Bielorrusia no es la única causa de que Estonia, Letonia y Lituania, miembros de la Unión Europea y la OTAN, estén construyendo modernas vallas con el último grito en sistemas de seguridad en sus fronteras, que son a su vez el límite exterior de la UE. De hecho, por muchas cámaras y alambre de espino que tengan, no lograrían detener a los tanques rusos. Lo que las tres repúblicas exsoviéticas pretenden conseguir es poner freno al contrabando y evitar que desde los dos vecinos eslavos se les sigan colando inmigrantes clandestinos procedentes de Afganistán, Pakistán, Irak, Siria o Vietnam.

Tras haber casi terminado de instalar una empalizada de más de dos metros de alto a través de los 137 kilómetros de la línea de demarcación terrestre que separa Letonia de Rusia, ya que los 133 kilómetros restantes de frontera es acuática, las autoridades de Riga se disponen ahora a hacer lo mismo con Bielorrusia.

Así lo anunció el pasado miércoles Oleg Yemáshov, un responsable de la guardia fronteriza letona en el puesto de Daugavpils. Según sus palabras, «la valla con Bielorrusia se extenderá a través de 120 kilómetros, evitando fronteras naturales como ríos y lagos», cuya longitud suma 53 kilómetros más. Yemáshov dijo a medios de comunicación de su país que el costo previsto de la infraestructura será de 10,5 millones de euros y deberá estar terminada para 2020. Sostiene además que «la valla no tiene una finalidad defensiva ante una agresión militar, pero sí en la lucha contra la inmigración ilegal y el contrabando». El mayor flujo detectado de inmigrantes clandestinos que tratan de penetrar en la UE desde Bielorrusia son vietnamitas.

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