El veto del presidente de Italia al Gobierno euroescéptico da alas a la Liga

El presidente italiano, Sergio Mattarella, se reúne con el encargado de formar Gobierno en Italia, el economista Carlo Cottarelli./EFE
El presidente italiano, Sergio Mattarella, se reúne con el encargado de formar Gobierno en Italia, el economista Carlo Cottarelli. / EFE

Se retrasa el nacimiento de un Ejecutivo técnico porque los partidos quieren votar cuanto antes, aunque sea a finales de julio, lo que favorece a la formación de Salvini, que sube 10 puntos en las encuestas

DARÍO MENORCorresponsal. Roma

Más pronto que tarde los euroescépticos van a conquistar el poder en Italia y lo van a hacer más enfadados y poderosos de como estuvieron a punto de hacerlo el pasado domingo, cuando el presidente de la República, Sergio Mattarella, impidió en el último momento el nacimiento de un Gobierno del Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga. Aquella decisión fracturó la sociedad italiana entre quienes consideran que el jefe del Estado salvó al país de la debacle al vetar a los populistas y los que, en cambio, sostienen que se extralimitó en sus funciones constitucionales al no seguir la voluntad mayoritaria del electorado. No está de más recordar que en las elecciones del 4 de marzo el M5E y la Liga obtuvieron el 50% de los votos, un porcentaje que los sondeos ya advierten que está destinado a crecer. Si, como parece, se celebran comicios en breve, la Liga subiría hasta el 27% (10 puntos más que hace dos meses), mientras que el M5E se quedaría en un 29% (3 puntos menos). Tanto combinada de nuevo con el M5E como retomando la vieja alianza de derechas con Forza Italia, parece claro que en poco tiempo la Liga va a controlar el poder en Italia. Que se vayan preparando tanto los inmigrantes ilegales como los gerifaltes de Bruselas.

A diferencia de en cualquiera de sus anteriores crisis políticas, esta vez los italianos están de verdad preocupados. Desde el punto de vista financiero la situación es terrorífica: el índice selectivo de la Bolsa de Milán cayó este martes un 2,65%, mientras que la prima de riesgo superó la barrera psicológica de los 300 puntos, 65 más que el día anterior. En el plano social e institucional las cosas no están mejor. El Partido Democrático (PD) ha convocado el viernes una manifestación en defensa de la Constitución y de Mattarella, mientras que al día siguiente habrá una concentración en su contra, esta vez organizada por el M5E. Matteo Renzi, exprimer ministro y recién dimitido como secretario general del PD, echó más leña al fuego al decir que Italia está frente a un «desafío de locos» porque «dos personas han secuestrado al país y luego se han dado cuenta de su incapacidad para gobernar». Se refería a Matteo Salvini, líder de la Liga, y a su homólogo en el M5E, Luigi di Maio. Éste último dio por fortuna un paso hacia el apaciguamiento al renunciar a sus plantes iniciales de poner en marcha un proceso para intentar cesar a Mattarella.

Por si la situación no fuera ya suficientemente preocupante, se encargó de empeorarla el comisario europeo de Presupuesto, el alemán Günther Oettinger, que en una entrevista con Deutsche Welle dijo que esperaba que los italianos entiendan la señal de los mercados y no voten en las próximas elecciones «a los populistas». Aunque el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, le desautorizó, el mensaje de Oettinger corrió como la pólvora en Italia. Son declaraciones así las que necesita la Liga, el más euroescéptico de los partidos italianos, para terminar de convertirse en la primera fuerza política del país. Es algo que podría llegar muy pronto. Carlo Cottarelli, el economista al que Mattarella encargó la formación de un Gobierno técnico, no presentó este martes su lista de posibles ministros, como estaba previsto. Podría renunciar a hacerlo porque los partidos prefieren la convocatoria de elecciones cuanto antes, aunque sea a finales de julio. Este miércoles Cottarelli volverá a verse con el jefe del Estado y tal vez se sepa luego si los italianos van a las urnas por primera vez a mitad del verano. Sería un broche a la altura de la más corta e inútil de las legislaturas en la historia democrática de Italia.

Amenazas de muerte a Mattarella por vetar a los euroescépticos

Cuando el pasado domingo Sergio Mattarella ejerció todo su poder como presidente de la República italiana, aún a riesgo de erosionar el cargo, para impedir el Gobierno euroescéptico que querían poner en marcha el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga, se ganó la antipatía, cuando no la enemistad abierta, del 50% de votantes que eligieron a estas dos fuerzas políticas en las elecciones del 4 de marzo. «Comunista esclavo de Bruselas», «Mafioso de mierda» o «Hipócrita antiitaliano» fueron algunos de los insultos que empezaron a dedicársele en las redes sociales, donde se llegó incluso a amenazarlo de muerte. No faltó quien deseó que tuviera «el mismo final que su hermano». Aunque han pasado ya casi 40 de su asesinato a manos de la Cosa Nostra, todavía se recuerda a Piersanti Mattarella, el presidente regional de Sicilia al que le dispararon ocho tiros de pistola cuando circulaba con su Fiat 132 por las calles de Palermo el 6 de enero de 1980. Los 'Corleonesi', el clan más poderoso y brutal en la historia del crimen organizado siciliano, se lo quitó de encima por su abierta oposición a los mafiosos y sus voluntad de que la isla más grande del Mediterráneo pasara página.

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