Italia sigue ingobernable

Largas colas ayer en un colegio electoral de Roma debido al complicado sistema de validación de las papeletas. :: D. D. ZENNARO / efe/
Largas colas ayer en un colegio electoral de Roma debido al complicado sistema de validación de las papeletas. :: D. D. ZENNARO / efe

Los sondeos apuntan al M5E como lista más votada y alejan de la mayoría absoluta a la coalición de Berlusconi

DARÍO MENOR ROMA.

Italia vuelve a su estado natural, la ingobernabilidad. Las elecciones legislativas de ayer dejan un escenario que sería de pesadilla para cualquier otro país, pero que para los italianos no tiene nada de particular. Ni tampoco de preocupante. Enterrada ya la campaña electoral, en la que a los candidatos se les llenaba la boca diciendo que no se aliarían con el enemigo, comienza ahora el momento más interesante de la política, en el que toca inventarse pactos imposibles y buscar confluencias donde antes sólo había bronca.

Es un terreno en el que los italianos son unos maestros. Llevan jugando en él desde que concluyó la Segunda Guerra Mundial y estrenaron un sistema democrático basado en el equilibrio de fuerzas, de manera que no fuera posible el alumbramiento de un nuevo 'hombre fuerte' al estilo de Benito Mussolini.

El resultado de las elecciones, en las que la participación fue de alrededor del 73%, hace que Italia no renuncie a ser ella misma. Según los sondeos a pie de urna ofrecidos por las televisiones al cierre de los colegios electorales, gana la coalición de centro derecha con alrededor del 35% de los votos, sin alcanzar por tanto el 40% que le conferiría la mayoría absoluta. Harán falta pues combinaciones distintas a las de los pactos previos para dar forma a un nuevo Gobierno.

En la alianza conservadora se produce una de las grandes sorpresas, pues el candidato de la Liga, Matteo Salvini, obtendría alrededor del 14,5% de los votos, diez puntos más que en 2013, cuando el líder de entonces, Umberto Bossi, se quedó en el 4%. El proceso político completado por Salvini constituye uno de los grandes focos de interés de estos comicios: se hizo con el control de un formación enraizada sólo en las regiones septentrionales, para las que pedía la independencia, y la ha convertido en un partido presente en todo el territorio y con un discurso de derecha populista similar al de Le Pen en Francia.

De confirmarse el resultado adelantado por los sondeos a pie de urna, Salvini habría arrebatado por un pelo el liderazgo del área conservadora a Silvio Berlusconi, cuya marca electoral, Forza Italia (FI), se quedaría en un pobre 14%. Se confirma así que el magnate ya no es el de antes y sigue en fase descendente. Bastante ha aguantado para tener 81 años de edad y llevar un cuarto de siglo en política. El escenario que dejan los comicios abre, no obstante, una oportunidad interesante para él: la repetición de elecciones dentro de unos meses si no se consigue formar un Gobierno. Al ex 'Cavaliere' le iría de perillas, pues espera que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos le levante la inhabilitación para ejercer cargos públicos al haber sido condenado por evasión fiscal. En ese caso, Berlusconi podría concurrir como candidato, un papel que ahora ha cedido a Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo.

Renovación del sistema

Las legislativas de ayer confirman que el Movimiento 5 Estrellas (M5E) no es flor de un día y llegó al país para quedarse. Repite la condición de lista más votada en solitario que estrenó en 2013. Capitaneado por el joven Luigi Di Maio, el M5E obtendría un contundente 31,5% (25% hace cinco años). Con su discurso posideológico y de renovación del sistema político, ha aglutinado el malestar de una parte significativa del electorado que se siente traicionado por los partidos tradicionales. Habrá que ver ahora si se aviene a pactar con ellos: puede haber llegado el momento en que el M5E trate de cambiar el país desde el poder. El éxito cosechado por Di Maio se explica en parte por sus buenos números en el sur del país, donde ha aguantado el pulso con el centro derecha consiguiendo en todas las regiones porcentajes superiores al 33%.

El gran derrotado de esta cita con las urnas es sin duda Matteo Renzi. El ex primer ministro y candidato del Partido Democrático (PD) se queda en un mísero 21%, cuatro puntos por debajo de lo logrado en 2013, cuando el líder era Pier Luigi Bersani. Resulta aún más significativa la caída si se compara con el resultado de las europeas de 2014. Renzi acababa entonces de hacerse con las riendas del PD y consiguió el 40%. Parte de sus antiguos votantes han ido a parar a una formación aliada, +Europa de Emma Bonino, que conseguiría el 3%. La coalición de centro izquierda se quedaría en su conjunto en el 25% de los votos. Papeletas que antes pertenecieron a Renzi han acabado además en Libres e Iguales, una escisión del PD que obtendría el 4%.

A grandes líneas este es el resultado que esperaban muchos electores, que se echaban ayer a reír cuando se les preguntaba si les inquietaba la ingobernabilidad.

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