Italia y Francia se enzarzan por la crisis del 'Aquarius'

Imagen a bordo del barco 'Aquarius'./EP
Imagen a bordo del barco 'Aquarius'. / EP

El Gobierno de Emmanuel Macron considera irresponsable la actitud de su socio europeo de negarse a acoger a los 629 inmigrantes a bordo del barco

DARÍO MENORRoma Corresponsal

La negativa de Italia a acoger a los 629 inmigrantes del 'Aquarius', la nave de la ONG Sos Mediterranée que navega rumbo a Valencia, adonde se espera que llegue el sábado, ha provocado una crisis diplomática con Francia debido a las duras críticas del Gobierno de Emmanuel Macron, que consideró irresponsable la actitud de su socio europeo. Un miembro del partido del presidente galo llegó incluso a calificarla de «vomitiva». La reprimenda de París era música para los oídos del ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, pues le permitía ejercer su papel favorito: el de matón que defiende a su pueblo frente a una amenaza exterior. Así se mostró el dirigente de la Liga durante su comparecencia ayer en el Senado para dar explicaciones por la crisis del 'Aquarius'. Aprovechó bien la oportunidad para seguir eclipsando a su socio de Gobierno, Luigi Di Maio, líder del Movimiento 5 Estrellas (M5E) y que si no espabila, va camino de convertirse en una víctima política de Salvini.

El hombre que cogió a la Liga con un 4% de votos y la ha catapultado hasta ser el partido más en forma de la tercera economía de la zona euro alternó en su discurso el palo con la zanahoria. «Mi objetivo es salvar vidas», aseguró. «Mi objetivo es que esos niños puedan crecer de la mejor forma posible sin tener que escapar de sus pueblos para subir a lanchas neumáticas que los traficantes de seres humanos hacen que partan ya desinfladas porque hay alguien que va a salvar a estos desgraciados», dijo entre aplausos de la mayoría de los senadores. Más adelante se dedicó a responder a las críticas de Francia. «Nuestra historia de solidaridad, generosidad y voluntariado no merece ser calificada con algunos términos de parte de algún exponente del Gobierno francés, que espero que pida perdón oficialmente lo antes posible».

Esas excusas de momento no han llegado. Y eso que el ministro de Asuntos Exteriores convocó a la encargada de negocios gala en Roma para pedirle explicaciones. La crisis diplomática ha ido ya más allá de las palabras: ayer no se celebró el encuentro convocado entre los ministros de Economía de ambos países y está en la cuerda floja la visita que el jefe del Ejecutivo italiano, Giuseppe Conte, pensaba realizar a París mañana.

Salvini también le dejó un recado al presidente español, Pedro Sánchez. Le agradeció que nuestro país se vaya a hacer cargo de los 629 inmigrantes del 'Aquarius', pero le pidió que repita. «Tiene un amplio margen para ejercitar su solidaridad y acogida en las próximas semanas vistos los números de los que partimos», dijo, asegurando que en Italia hay actualmente unos 170.000 solicitantes de asilo, mientras que en el caso de España, según él, había unos 16.000. Los datos no se corresponden con la realidad. Según los datos de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (Cear), en 2017 hubo en nuestro país 31.120 peticiones de asilo, una cifra récord, de las que sólo se resolvieron 13.350. Dos tercios de ellas fueron rechazadas.

La idea del ministro del Interior es que España, junto al resto de socios europeos, se hagan cargo de los indocumentados socorridos en el Canal de Sicilia por las ONG, que a partir de ahora parece que lo tendrán imposible para desembarcar a estas personas en puertos italianos. Salvini insiste en que ninguna de las organizaciones que operan en el Mediterráneo Central son italianas, advirtiendo que su país se hará cargo sólo de los inmigrantes salvados por la Marina militar y la Guardia Costera. El último mensaje que dejó el líder de la Liga fue para la Unión Europea al pedirle que intervenga de una vez ante este desafío o «calle para siempre».

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