Italia examina en las urnas su singularidad política

El fundador de Forza Italia, Silvio Berlusconi, es aclamado ayer a su llegada al hotel Vesubio en Napoles. :: CIRO FUSCO / efe/
El fundador de Forza Italia, Silvio Berlusconi, es aclamado ayer a su llegada al hotel Vesubio en Napoles. :: CIRO FUSCO / efe

La alianza de centro derecha liderada por Silvio Berlusconi es la favorita en las elecciones legislativas de hoy, aunque se teme que nadie consiga la mayoría

DARÍO MENOR ROMA.

La creatividad es una característica innata de los italianos. También para la política, lo que en ocasiones no tiene por qué ser bueno. La vanguardia no sólo viene del derecho romano o de la figura de Benito Mussolini como inspirador de Adolf Hitler. En Italia surgió un Donald Trump más de 20 años antes de que el actual presidente estadounidense irrumpiera en la escena. Es, por supuesto, Silvio Berlusconi, que a sus 81 años sigue en la primera línea y es uno de los grandes protagonistas de las elecciones legislativas a las que están llamados a participar hoy 46,6 millones de ciudadanos.

Aunque no puede presentarse como candidato por su inhabilitación para ejercer cargos públicos al estar condenado por evasión fiscal, el fundador de Forza Italia (FI) lidera la alianza conservadora de la que también forman parte la Liga y los ultraderechistas de Hermanos de Italia. Según las encuestas, son los favoritos para conseguir la victoria, pero parece que lo tendrán difícil para alcanzar la mayoría absoluta. No es descartable que la confirmación como candidato de FI de una figura moderada y respetada a nivel internacional como Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo (PE), consiga seducir en el último minuto a una parte de los indecisos.

Se estima que son hasta diez millones los italianos que no saben a quién votar o incluso si van a acudir a las urnas. «La mitad de ellos decide qué hacer en los últimos tres o cuatro días», sostiene el experto en estudios demoscópicos Antonio Noto. Berlusconi debía de tener muy claro ese dato cuando desveló el jueves por la noche que Tajani había aceptado su propuesta de ser candidato. Se convertirá en el próximo primer ministro si la coalición conservadora gana los comicios y FI supera en papeletas a Matteo Salvini, candidato de la Liga. En caso contrario, seguirá en la presidencia del PE, un cargo del que de momento no ha dado señales de que tenga intención de dimitir. Todo lo contrario que su antecesor, el alemán Martin Schulz, que dejó la Eurocámara para disputarle sin éxito el puesto de canciller a Angela Merkel.

LAS CLAVESSe estima que son hasta diez millones los italianos que no saben a quién votar o si van a acudir a las urnas Las encuestas dan por hecho que el M5E volverá a ser la lista en solitario más votada, como en 2013Si nadie consigue mayoría absoluta, el primer ministro saliente es una de las piezas clave a partir de mañana

La innata creatividad política italiana también puede observarse en cómo sus 'indignados' se organizaron en un partido político dos años antes de que se plantaran las primeras tiendas de campaña en la Puerta del Sol de Madrid en el llamado 15-M de 2011, una protesta de la que acabó surgiendo Podemos. Esa formación es el Movimiento 5 Estrellas (M5E). Ya fue la lista en solitario más votada en los comicios legislativos de 2013 y se da por hecho que en la cita de hoy repetirá el primer puesto. Eso no significa que su candidato, el joven Luigi Di Maio, vaya a ser el próximo jefe de Gobierno. Para ello el M5E tendría que superar su negativa a pactar con otros grupos o dar la campanada en las urnas y dejar por mentirosos a los últimos sondeos, publicados el 16 de febrero, en los que contaba con una intención de voto de alrededor del 28%.

El 'Macron italiano'

Lo vanguardista que resulta la forma de entender la política en Italia también explica que estuviera cerca de surgir un Emmanuel Macron tres años antes de que el actual presidente francés sacudiera el panorama galo. El 'Macron italiano' estuvo a punto de serlo Matteo Renzi, candidato del Partido Democrático (PD), que conquistó el liderazgo de su formación y la jefatura de Gobierno con una admirable capacidad para aglutinar consensos. Tardó poco en perderla y en ganarse una antipatía general, lo que le llevó a ser derrotado en la consulta sobre la reforma constitucional celebrada en diciembre de 2016. Aquel desastre le llevó a perder el poder y desde entonces no levanta cabeza. «No puede excluirse que las elecciones vengan declinadas como un 'segundo referéndum'», escribe Massimo Franco, editorialista del 'Corriere della Sera'. «Y eso que ahora hay un premier tranquilizador como Paolo Gentiloni».

Es precisamente el primer ministro del Gobierno saliente uno de los hombres a tener en cuenta a partir del lunes. Si nadie consigue la mayoría absoluta, como se prevé, se abrirá la veda para las alianzas imposibles. Será el momento de envainarse todo lo dicho durante la campaña y abrirse a las «convergencias paralelas» que predicaba Aldo Moro, otro ejemplo de creatividad italiana. Gentiloni puede ser el hombre que cabalgue este oxímoron, pues su mayor atractivo es la capacidad que tiene para no hacerse enemigos.

Llegado el momento, los conservadores podrían apoyarle al frente de un Ejecutivo de coalición. También contaría con el apoyo del presidente de la República, Sergio Mattarella, quien se erigirá como protagonista a partir de la próxima semana. El panorama inminente que espera a Italia después del voto lo refleja a la perfección la viñeta del dibujante Altan publicada en la portada de ayer en 'La Repubblica'. Se ve a un señor dormitando en su sillón bajo el texto: «Hoy pausa de reflexión. Despertadme dentro de un mesecillo».

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