Isquia, víctima del desmadre urbanístico

Los bomberos rescatan a Ciro, un niño de once años, sepultado entre los escombros de su casa. A la izquierda, equipos de rescate buscan supervivientes entre los restos de edificios destruidos por el seísmo el lunes por la noche. :: efe/
Los bomberos rescatan a Ciro, un niño de once años, sepultado entre los escombros de su casa. A la izquierda, equipos de rescate buscan supervivientes entre los restos de edificios destruidos por el seísmo el lunes por la noche. :: efe

Expertos apuntan a las malas construcciones, sin controles antisísmicos, los efectos del terremoto en la isla italiana, que dejó dos muertos

DARÍO MENOR ROMA.

Italia tiene un problema grave: pese a que buena parte de su territorio sufre un alto riesgo sísmico, hay hasta diez millones de viviendas situadas en zonas de peligro que no tienen capacidad suficiente para resistir los temblores de una cierta importancia, según los cálculos del Gobierno. Los dos muertos que dejó el seísmo de magnitud 4 acaecido en la noche del pasado lunes en Isquia tal vez podrían haberse evitado con un mayor control sobre los edificios.

En esta hermosa isla situada en el golfo de Nápoles, que en verano cuadruplica su población al pasar de 70.000 a 300.000 habitantes, hay además alrededor de 600 viviendas ilegales, mientras que llegan a 27.000 las solicitudes de los vecinos para regular edificios que han sido levantados o reformados sin contar con la pertinente autorización, según los datos hechos públicos ayer por Legambiente. Esta asociación ecologista denunció que en Isquia se han creado «monstruos ilegales de cemento» con los pies de barro a la hora de resistir a los movimientos telúricos o a los corrimientos de tierras provocados por las lluvias.

«No es normal que un terremoto de magnitud 4 provoque derrumbes en edificios, la evacuación de un hospital y, por desgracia, la tragedia de las dos víctimas mortales y de tantos heridos», lamentó Egidio Grasso, presidente del Colegio de Geólogos de Campania, la región a la que pertenece Isquia. En su opinión, la destrucción material que deja el seísmo tendría dos posibles causas: la amplificación del fenómeno debido a las características del terreno de la isla, que es de origen volcánico, o «las construcciones en mal estado, ilegales o realizadas sin llevar a cabo ningún tipo de control antisísmico».

LA CLAVEAdemás de 600 viviendas ilegales, hay 27.000 solicitudes para regular edificios sin autorización

Estos edificios suelen levantarse a toda prisa y con materiales de escasa calidad, contando con la certeza de que son raras las demoliciones ya que tarde o temprano las autoridades abren la mano y permiten regularizar las casas pagando una multa. Es una práctica habitual que se da en todo el país.

Otro experto como Francesco Peduto, presidente del Consejo Nacional de Geólogos, denunció que un año después del temblor de Amatrice, que dejó 299 muertos, no se han tomado medidas para reforzar la seguridad de los edificios en las zonas de alto riesgo sísmico. «Es alucinante que un terremoto de esta magnitud provoque daños y víctimas en Italia, que demuestra ser extremadamente vulnerable», dijo Peduto, lamentando que el Gobierno hable mucho de prevención pero no haya cumplido las promesas realizadas en este sentido después del desastre de Amatrice.

Huida del turismo

Como ocurrió tras el terremoto del 24 de agosto del año pasado, ahora también el ministro de Transportes e Infraestructuras, Graziano Delrio, se apresuró a recordar que Italia gasta unos 3.000 millones de euros anuales para reparar los daños provocados por los seísmos, por lo que «vale la pena» invertir en prevención. Destacó además que el Gobierno ha aprobado desgravaciones fiscales para los propietarios que refuerzan sus viviendas.

El temor se extendió también al sector turístico, después de ver los propietarios de negocios en la isla cómo ayer miles de veraneantes acudían al puerto en masa para tomar los barcos que conectan la isla con la ciudad de Nápoles. Según declaró a los medios la prefecta (delegada del Gobierno) de Nápoles, Carmela Pagano, durante todo el día se había registrado la marcha de la isla de unos 11.000 turistas.

Hoteleros, comerciantes y dueños de restaurantes del puerto de Casamicciola pidieron a los turistas, extranjeros e italianos, que no se marcharan tras el terremoto. «No es necesario escapar, de hecho eso produce solo daño económico a toda la isla porque para nosotros la temporada alta está a la mitad. Normalmente se termina en octubre y estamos a mediados de agosto», dijo a la agencia Efe Anna Maria, propietaria de una tienda de helados.

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