Holanda llega a un pacto de Gobierno después de siete meses

El primer ministro de Holanda, Mark Rutte, abandonaba ayer su despacho en La Haya perseguido por la prensa. :: Jerry Lampen / efe

Una coalición de centroderecha tendrá el reto de superar sus diferencias para hacer valer su escasa mayoría parlamentaria

R. C.

Holanda puso fin ayer a siete meses de negociaciones para formar Gobierno al conseguir un acuerdo entre partidos de centroderecha que suman el mínimo necesario, tan solo 76 diputados en un Parlamento de 150. El primer ministro, Mark Rutte, anunció ayer el pacto alcanzado entre su grupo político -el liberal conservador VDD, con 33 escaños-, los democristianos de la CDA (19), el liberal progresista D66 (19) y los calvinistas de la Unión Cristiana (5).

Las conversaciones han sido las más largas desde la Segunda Guerra Mundial. A la dificultad derivada de la fragmentación de la Cámara baja se añadió el que desde el principio se descartó pactar con el segundo partido más votado en las elecciones del 15 de marzo, el euroescéptico PVV. Además, las primeras negociaciones de VVD, CDA y D66 con la Izquierda Verde fracasaron debido a las diferencias en cuanto a las políticas de inmigración.

Desde entonces los esfuerzos se han centrado en limar la distancia con Unión Cristiana, fundamentalmente desde las filas de D66, en cuestiones de ética médica y la posible extensión de la ley de eutanasia. Sin embargo, en junio se llegó a una distensión entre ambas formaciones y se empezó a trabajar en un documento que reflejara las inquietudes de ambos partidos. Ayer, sus líderes, Alexander Pechtold (D66) y Gert-Jan Segers (Unión Cristiana) se mostraban satisfechos.

Evitar la crisis

La frágil mayoría obligará a debatir y consensuar con generosidad las políticas del nuevo Gobierno holandés. Con que uno solo de los diputados que integran la coalición niegue su apoyo a la acción gubernamental en un momento determinado se produciría una grave crisis que impediría la aprobación de leyes y pondría al Ejecutivo en riesgo de disolución. Los negociadores han reflejado este temor en el texto del acuerdo, que en algunos puntos entra en el detalle para intentar evitar posibles abandonos.

En el caso de que fallara algún apoyo durante la legislatura y se tratara de una negativa puntual, el primer ministro Rutte podría conseguir también apoyos temporales en partidos de la oposición. En ese abanico de posibles salvavidas se encuentran el PvdA (socialdemócrata) Groenlinks (ecologistas) o el SGP (calvinista radical), con solo tres diputados pero opuestos a apoyar crisis gubernamentales, como han manifestado en varias ocasiones.

El texto del acuerdo fue entregado ayer a los diputados de los cuatro partidos aliados en esta nueva legislatura, pero aún no se ha hecho público. Sin embargo, la prensa holandesa ha publicado numerosas filtraciones que apuntan a que el pacto contempla una reducción en el impuesto de la renta de 5.000 millones de euros que beneficiará a los trabajadores con salarios medios y altos. Según estas publicaciones, ese déficit de ingresos se compensaría aumentando otras tasas. Por ejemplo, el IVA reducido, que se aplica a los productos básicos, subirá de un 6% a un 9%, aunque el general, del 21%, se mantendrá, como aseguró una información de la cadena de televisión pública NOS recogida por la agencia Efe.

Es posible que del examen del texto pactado surja alguna petición de los diputados para efectuar cambios menores, pero no se espera que esto retrase la formación del Gobierno. El próximo paso será el debate parlamentario que se celebrará esta semana, en el que se prevé que Mark Rutte obtenga la confianza de los diputados y sea ratificado como «formador» de Gobierno. Los nombramientos de los nuevos ministros aún no se han anunciado y se espera que se den a conocer antes de finales de este mes.

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