Gana Dublín mientras May pospone la hora de la verdad

Una joven camina junto a un cartel que pide en Belfast un estatus especial para Ulster. :: Paul FAITH / afp/
Una joven camina junto a un cartel que pide en Belfast un estatus especial para Ulster. :: Paul FAITH / afp

El acuerdo no resuelve el problema irlandés y abre una nueva negociación crítica para la economía británica

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

«Hemos logrado los objetivos que nos planteamos en esta primera fase», afirmó el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, tras la presentación en Bruselas del documento acordado por la Comisión Europea y el Gobierno británico y que la próxima semana ha de recibir el visto bueno del Consejo para que se abra la negociación sobre la nueva relación tras el 'brexit'. «Pero esto es solo el principio del final», añadió el 'taoiseach' irlandés.

La recta final de la negociación se centró en evitar una frontera irlandesa 'dura'. El Gobierno de Dublín incluyó la cuestión fronteriza en la agenda preliminar, el resto de la UE lo apoyó y, con su actitud exigente en los últimos días, Varadkar ha logrado algunas garantías imprevistas y un salto en los sondeos de opinión. De la casi igualdad con sus eternos rivales del Fianna Fail, ha pasado a tener una ventaja de once puntos, 36%-25%.

La líder del Partido Unionista Democrático (DUP), Arlene Foster, mostró también satisfacción por los cambios que su rebelión del lunes habría logrado en el documento pactado por Varadkar y Theresa May, pero reconoció los límites. «Se nos acabó el tiempo» para negociar, dijo Foster, porque su partido no quería impedir que May viajase a Bruselas «en el interés nacional». El documento tiene sobre Irlanda contradicciones evidentes.

LA CLAVELos correligionarios eurófobos de la primera ministra se unen a Farage y la califican de traidora

Foster celebra que no se contemple el traslado de la frontera tras el 'brexit' a las costas de Irlanda del Norte. Y que se dé al Ejecutivo y a la Asamblea autonómicos, hoy suspendidos, la última palabra sobre regulaciones diferentes a las del resto de Reino Unido, si son necesarias para que no haya frontera. Ese cambio da al Sinn Féin la tentación de prolongar la situación actual. Londres gobierna la provincia porque no hay acuerdo para restaurar la autonomía.

La más chocante celebración de Foster es que se incluya en el documento el compromiso de Londres de abandonar el mercado común y la unión aduanera. En Suiza o en Gibraltar, que no forman parte de esa unión ni del régimen de IVA, hay fronteras y control de los bienes que transitan. «Hay asuntos pendientes», dijo Foster. Es tan obvio en su caso como lo es en el de la primera ministra británica.

Última plazo, 2021

May evita un momento de pánico en las empresas establecidas en Reino Unido, que no podían posponer la decisión de trasladar sedes a territorio comunitario sin este acuerdo preliminar, al que seguirá otro, al principio de 2018, sobre una transición de dos años. Su partido es débil en el Parlamento, su reputación está muy dañada. Nigel Farage califica el acuerdo como «humillación» y sus correligionarios eurófobos la acusan de «traición».

Los ministros Michael Gove y Boris Johnson, adalides del 'brexit' que urden en la trastienda conspiraciones para desbancar a May, elogiaron a la líder por su gran triunfo. Las consecuencias económicas de una marcha abrupta y el peligro de abrir la puerta a una victoria laborista disciplinan a los conservadores.

Catherine McGuinness, en nombre de la Corporación de la City de Londres, que representa al sector financiero, saludó el acuerdo, pero, como expresaron Varadkar, Donald Tusk o Michel Barnier, señaló también que ahora comienza lo realmente difícil, la negociación sobre la futura relación. «Simplemente, un acuerdo como los ya firmados por la UE o uno basado en equivalencia realzada no será suficiente», dijo McGuinness.

Bruselas afirma que el futuro acuerdo será similar al firmado por la UE con Canadá. Establece el reconocimiento recíproco de estándares en bienes, un mecanismo de arbitraje y elimina aranceles. En servicios -casi el 80% de la economía británica, la partida con superávit en las balanzas comerciales con la UE y con el resto del mundo- el acuerdo de libre comercio con Canadá es muy limitado. No sirve para el renacimiento prometido por el 'brexit'.

La batalla final será sobre las líneas generales del acuerdo sobre el futuro -deben conocerse el próximo otoño- o sobre la duración del periodo transitorio, con voces cualificadas afirmando que no podrá ser de dos años sino de siete. Cuando llegue ese encuentro con la realidad, en marzo de 2021 como último plazo. May, Johnson, Gove y los partidos británicos estarían en vísperas electorales.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos