El fuego sigue devorando el centro de Portugal

Soldados y bomberos trabajan con denuedo pero la fuerza de las llamas sigue causando estragos. :: reuters / afp

Al menos son 64 los fallecidos por el incendio, pero se teme encontrar más cuando se acceda a algunas aldeas que aún permanecen aisladas

NUNHO F. FORMIGAL

lisboa. Portugal no sale de su estremecimiento mientras las llamas siguen devorando una amplia extensión de bosque en el centro del país. Sus autoridades elevaron ayer a 64 el número de muertos causados por el voraz incendio que se declaró el sábado en Pedrógao Grande, en el distrito de Leiria, al sureste de Coimbra; pero reconocen que cuando los equipos de extinción lleguen a algunas aldeas apartadas que ayer permanecían inaccesibles por el fuego y el humo, se enfrentarán probablemente al hallazgo de nuevas víctimas. Un bombero que permanecía herido desde el sábado, fue ayer el último en engrosar la abultada lista de fallecidos.

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Cientos de bomberos, soldados, policías, hasta sumar unas 2.000 personas, además de numerosos voluntarios y una nutrida expedición española mantenían ayer su denodada lucha contra el fuego en al menos cuatro frentes que permanecían activos. Con pocas esperanzas de obtener avances inmediatos porque las condiciones climáticas seguían siendo extremadamente adversas: fuertes vientos, altísimo calor y esporádicas tormentas secas, como la que se supone que desató la catástrofe el sábado, al caer un rayo sobre un árbol seco.

Esa sigue siendo la versión oficial, aunque ayer la Policía Judicial, que el domingo descartaba cualquier intervención humana intencionada, anunciaba la apertura de una investigación en profundidad. «La prioridad ahora es el combate contra las llamas y el apoyo a las víctimas y a las familias. Luego tendremos tiempo para otros asuntos», dijo el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, quien se trasladó al puesto de mando de las operaciones, instalado en la localidad vecina de Avelar.

Lo que los especialistas no aciertan a explicarse, en el país europeo que más incendios forestales sufre al año, es la velocidad a la que se expandieron las llamas, cercando aldeas enteras y la carretera que une los municipios de Figueiró dos Vinhos y Castanheira de Pera, donde unas treinta personas murieron atrapadas dentro de sus vehículos.

Los portugueses se han lanzado a una campaña de solidarida sin precedentes. Instituciones públicas y privadas y organizaciones de todos los ámbitos, así como innumerables particulares se han volcado en apoyo a los damnificados de Leiria.

La ayuda proviene también de fuera de las fronteras portuguesas. El primer país en reaccionar fue España, desde donde el domingo a primera hora llegaron dos hidroaviones Canadair, a los que posteriormente se han sumado otras dos aeronaves del mismo modelo, dos anfibios Air Tractor, 100 soldados de la Unidad Militar de Emergencias con 19 vehículos y 25 bomberos del Equipo de Emergencia y Respuesta Inmediata de la Comunidad de Madrid.

A través del mecanismo de protección de la Unión Europea, Francia e Italia también han enviado medios aéreos a la zona devastada.

El vicepresidente de la Comisión Europea (CE) Jyrki Katainen aseguró ayer que Bruselas puede cofinanciar casi la totalidad de los costes de la reconstrucción tras el incendio de Leiria. «Si fuese necesario, existe el Fondo de Solidaridad Europeo, que permite usar fondos estructurales y la Unión Europea podrá compartir hasta el 95% de los costes de la reconstrucción», afirmó Katainen a su llegada al aeropuerto de Lisboa, para una visita de dos días a Portugal.

personas aproximadamente componen los equipos de extinción, apoyados por efectivos extranjeros. España ha ido incrementando su ayuda hasta enviar seis aviones, 100 soldados de la Unidad Militar de Emergencias con 19 vehículos terrestres y 25 bomberos especializados de la Comunidad de Madrid.

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