Francisco regresa al laberinto latinoamericano

Protesta contra el obispo de Osorno, Juan Barros, frente a la catedral de Santiago. :: REUTERS
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Protesta contra el obispo de Osorno, Juan Barros, frente a la catedral de Santiago. :: REUTERS

La gira por Chile y Perú, que en junio se antojaba plácida, se ha enrarecido por la inestabilidad política y los casos de abusos sexuales

DARÍO MENOR ROMA.

Cuando el pasado junio el Vaticano anunció que el papa Francisco visitaría Chile y Perú del 15 al 22 de enero, todo indicaba que iba a ser un viaje tranquilo, centrado en la religión, la defensa del medio ambiente y los derechos de los indígenas. La inestabilidad política vivida en ambos países estas últimas semanas, junto a las protestas de las víctimas de abusos sexuales cometidos por eclesiásticos, han ido construyendo en cambio un ambiente totalmente diferente con escenarios incluso de abierto odio a la Iglesia. «Papa Francisco, las próximas bombas serán en tu sotana», podía leerse en un panfleto dejado en una de las cinco parroquias atacadas el viernes con artefactos explosivos en Santiago de Chile.

Estos incidentes son una expresión radical del poco apego a la figura del obispo de Roma que tiene parte de la población de Chile, la nación latinoamericana donde menos ha prendido el 'efecto Francisco', según el último Latinobarómetro. Este estudio señala que es el país de la región con menor porcentaje de católicos y donde menos se confía en la Iglesia.

Ante esta realidad no extraña que el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, reconozca las dificultades que plantea la visita. En una entrevista con Vatican News dijo que no iba a ser «un viaje sencillo, pero será de verdad apasionante». El prelado aprovechó para adelantar que el Pontífice hablará de «la corrupción que impide el desarrollo».

Francisco arriba hoy a Chile, un país que conoce bien pues vivió allí durante sus años de estudio en el noviciado de los jesuitas. Llega en un momento político particular, pues le recibirá la presidenta socialista Michelle Bachelet con un pie fuera del Palacio de la Moneda. A partir del 11 de marzo le sucederá el conservador Sebastián Piñera, ganador en la segunda vuelta de las elecciones celebradas el pasado diciembre. El Papa se reunirá con Bachellet, saludará a Piñera y aprovechará la estancia para rendir un homenaje a las víctimas de la dictadura militar. Será tras la misa campal que presidirá en Iquique, donde se verá con dos supervivientes de la represión del régimen militar de Augusto Pinochet.

«La Iglesia católica defendió y salvó a muchas personas perseguidas y reconoce la contribución que siguen aportando a la sociedad de hoy. Recordemos que las primeras estructuras a favor de los derechos humanos en aquellos años fueron creadas por eclesiásticos», explica el franciscano chileno Jorge Horta, decano de la facultad de Derecho Canónico de la Pontificia Universidad Antonianum de Roma.

Más complicada será la situación en Perú, adonde el Francisco arribará el jueves, debido a la crisis política abierta tras el indulto a Alberto Fujimori en el día de Nochebuena, decidido por Pedro Pablo Kuczynski. El actual presidente sacó de la cárcel a su antecesor, quien cumplía desde 2009 una condena a 25 años de reclusión por crímenes de lesa humanidad, después de salvar la destitución en el Congreso gracias a la abstención de diez legisladores del partido 'fujimorista'. Kuczynski se jugaba el cargo al haberse visto salpicado por la trama de corrupción de la compañía brasileña Odebrecht.

El cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima y primado de Perú, trató de apaciguar las protestas de las últimas semanas apoyando el indulto a Fujimori. «No podemos quedarnos encerrados en una memoria de hace 20 años», dijo, invitando a «perdonar entre todos».

Los escándalos sexuales que sacudieron las Iglesias de Chile y Perú constituyen el otro punto espinoso de la visita. Se trata de los casos del sacerdote Fernando Karadima, condenado por abusos a menores pero protegido por el obispo de Osorno (Chile), y del Sodalicio de Vida Cristiana, una institución católica peruana intervenida el pasado miércoles por el Vaticano.

La decisión de Roma llegó después de que la Fiscalía acusara a su fundador, Luis Fernando Figari, de presuntos delitos de asociación para delinquir, secuestro y lesiones psicológicas graves. Los miembros del Sodalicio están siendo además investigados por supuestos abusos sexuales. Las víctimas de estos dos escándalos piden al Pontífice argentino más dureza contra los abusadores dentro de la Iglesia y prometen nuevas protestas durante su estancia en Chile y Perú.

Aunque no está previsto en la agenda del Papa, es posible que Francisco reciba en algún momento del viaje a víctimas de eclesiásticos pederastas.

El tercer gran tema del viaje será la defensa del medio ambiente y de los derechos de los indígenas. Bergoglio se reunirá el miércoles con un grupo de mapuches en Temuco, en la región meridional chilena de la Araucanía, reivindicada por este pueblo originario. El viernes visitará la localidad peruana de Puerto Maldonado, donde mantendrá un encuentro con 2.000 representantes de los pueblos de la Amazonía.

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