¿Y si al final no hay 'brexit'?

Un manifestante a favor de la UE, el pasado mes de diciembre durante una concentración ante el Parlamento británico. :: ANDY RAIN / efe
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Un manifestante a favor de la UE, el pasado mes de diciembre durante una concentración ante el Parlamento británico. :: ANDY RAIN / efe

Lejos de remitir, los tambores que barruntan una posible marcha atrás a través de un segundo referéndum suenan con fuerza en una UE donde reina el escepticismo

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

Se usó en su día con la rebelde Grecia y se está empleando ahora con Reino Unido; y, además, con un relativo éxito hasta la fecha. La receta diseñada desde la gran cocina comunitaria se basa, simplemente, en permitir que los socios que quieren ir contracorriente, aquellos que buscan quebrar la venerada estabilidad del club, se cuezan en su propia salsa. Sin prisa, a fuego lento. Como más duele.

Bruselas suele aliarse con la cruda realidad, casi siempre de su parte. Ocurrió con Atenas y está dando sus frutos con Londres, que no ha tenido más remedio que recular y ceder para seguir avanzando en las negociaciones de salida, sabedor de que el mango de la sartén está al otro lado del Canal. Mientras en la UE reina la calma y una sorprendente unidad 'a 27', en Reino Unido, por contra, siguen las disputas internas, los reproches, las dudas... ¿Y si al final resulta que no hay 'brexit'?

«La lógica dice que no, pero después de todo lo ocurrido estos dos últimos años y, sobre todo, con el lío que hay formado en Reino Unido, no descarto nada. Y nada es nada», enfatizan fuentes diplomáticas que conocen de primera mano los tejemanejes de la negociación.

CLAVES Hasta Farage aceptaría el nuevo plebiscito que piden Blair, Cameron, Clegg, Adonis, Khan... El líder eurófobo cree que May podría maniobrar en el Parlamento para dar «una digna marcha atrás»

Mientras la UE sigue acomodada en su sillón orejero acariciando su gato, los británicos se han adentrado oficialmente de lleno en el debate sobre la viabilidad de un segundo referéndum que pueda provocar el 'exit' del 'brexit'. Vamos, que sigan en el club, algo muy improbable pero no imposible.

No sólo lo están pidiendo destacadas personalidades políticas como el ex primer ministro Tony Blair, el ex viceprimer ministro de David Cameron y exlíder de los liberales, Nick Clegg, el influyente laborista Andrew Adonis o el alcalde Londres, Sadiq Khan. La sorpresa llegó este jueves, cuando Nigel Farage, el excéntrico eurodiputado eurófobo que más hizo para que ganase el 'out' (mentiras incluidas), abrió su aplicación de Twitter y disparó: «Quizá, sólo quizá, deberíamos tener un nuevo referéndum sobre la pertenencia a la UE. Eso acabaría con el tema por una generación de una vez por todas». «Estoy de acuerdo con Nigel», respondió casi de inmediato Clegg.

Si unos y otros están de acuerdo, ¿por qué no? Viendo la dimensión que estaba adoptando el debate, el Gobierno británico decidió salir al paso para descartar de forma tajante esta opción a través de un portavoz de Theresa May. Ojo, la nueva consulta puede convocarse por activa o por pasiva, es decir, que si la mayoría del Parlamento británico decide tumbar el potencial acuerdo que May alcance con los Veintisiete antes de finales de este año, la crisis generada sería sísmica e impredecible. De hecho, Farage cree que el propio Gobierno provocará este escenario para poder justificar una digna marcha atrás.

Quizá la mejor metáfora del 'brexit' son unas recientes declaraciones de la primera ministra en las que eludió contestar si ahora, visto lo visto, votaría a favor de la salida de Reino Unido de la UE. La persona que debe guiar al país para afrontar «la decisión más importante que debe tomar el país desde la Segunda Guerra Mundial», no dijo nada. Sintomático, sin duda.

Los rumores sobre el 'exit' del 'brexit' vienen de lejos. Ya antes del verano, destacados líderes como el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, o el presidente francés, Emmanuel Macron, han mostrado su disposición a perdonar a los británicos. Sí, perdonar, porque aunque Londres decidiese dar marcha atrás, la desactivación del Artículo 50 dependería del Consejo Europeo y la unanimidad de los otros 27 Estados miembros. No obstante, si se diese este hipotético escenario, es muy probable que Bruselas no plantease mayores problemas. «Eso sí, quizá Reino Unido debería olvidarse de alguno de los privilegios de los que siempre ha disfrutado», aseguran estas mismas fuentes.

En la UE, de momento, reina el escepticismo. «No crean a quienes dicen que al final la razón aterrizará en las islas y que el 'brexit' puede dar marcha atrás», zanjó esta misma semana Jean-Claude Juncker. Sin embargo, en la cumbre de diciembre, el presidente de la Comisión acrecentó la intriga asegurando que «eso depende del Parlamento británico y de la sociedad británica, no de nosotros».

De momento, la realidad dice que el 'brexit' se consumará a medianoche del 29 de marzo de 2019. O no.

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