La excepción es ya ley antiterrorista en Francia

Emmanuel Macron, con los ministros Gerard Collomb (izda) y Christophe Castaner. :: efe/
Emmanuel Macron, con los ministros Gerard Collomb (izda) y Christophe Castaner. :: efe

Macron firma el texto que sustituye hoy el estado de emergencia y traspone sus disposiciones en el derecho común

FERNANDO ITURRIBARRÍA PARÍS.

La excepción es ya ley en Francia en materia antiterrorista. Emmanuel Macron firmó ayer la ley sobre la seguridad interior y la lucha contra el terrorismo que toma el relevo a medianoche de hoy del estado de emergencia en vigor desde los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París y Saint-Denis, que causaron 130 víctimas mortales, la mayoría en la sala Bataclan. El texto, considerado ineficaz y liberticida por defensores de los derechos humanos y las libertades individuales, traspone en el derecho común disposiciones de ese régimen excepcional, prorrogado por sexta vez en julio último.

El presidente francés rubricó la ley ante las cámaras en su despacho del Elíseo, un ceremonial ya empleado con los dos primeros textos legislativos importantes de su mandato sobre la reforma laboral y la moralización de la vida política. Flanqueado por el ministro del Interior, Gérard Colomb, y por el portavoz del Gobierno, Christophe Castaner, Macron subrayó que el reforzado dispositivo legal antiterrorista «nos permitirá salir del estado de emergencia a partir del 1 de noviembre garantizando plenamente la seguridad de nuestros conciudadanos».

La ley, que fue aprobada definitivamente por el Parlamento el 18 de octubre, será evaluada en el plazo de dos años y «lo que tenga que ser modificado lo será», prometió el jefe del Estado. El ministro del Interior defendió un texto «equilibrado» y «ampliamente consensuado». Votaron a su favor 415 de los 577 diputados y 242 de los 348 senadores. Un reciente sondeo refleja que el 57% de los franceses es favorable al nuevo marco legal aunque el 62% reconoce al mismo tiempo que tenderá a deteriorar sus libertades.

Promesa electoral de Macron, la ley refuerza los poderes de las autoridades gubernativas para decretar confinamientos, practicar registros, clausurar un lugar de culto o realizar controles de identidad cerca de las fronteras. Ya no hará falta una luz verde judicial con excepción de los registros, incluidos los domiciliarios, para los que en lugar de una simple notificación al fiscal será necesaria en adelante su autorización previa.

Tampoco será posible ordenar arrestos domiciliarios sino confinamientos en un perímetro determinado, que no podrá ser inferior al de un municipio y deberá dejar la posibilidad de continuar la vida familiar y profesional. Los gobernadores civiles podrán limitar la circulación de personas con ocasión de grandes acontecimientos, como festivales de música o pruebas deportivas, en los que las fuerzas de seguridad estarán habilitadas a realizar cacheos, registros e inspecciones visuales de mochilas, bolsos y equipajes.

Pulsera de vigilancia

La ley amplía las zonas de control en los alrededores de las estaciones internacionales, puertos y aeropuertos en un radio máximo de diez kilómetros. Pero se terminan los controles sistemáticos en las fronteras posibilitados desde hace dos años por derogación de los acuerdos de Schengen. Una de las disposiciones más polémicas es la posibilidad de colocar una pulsera de vigilancia electrónica a los meros sospechosos si la aceptan para no tener que fichar a diario en comisaría.

Durante el estado de emergencia, los registros han permitido confiscar 625 armas, incluidas 78 de guerra, y once lugares de culto han sido cerrados por incitación a la comisión de actos terroristas. En la actualidad 41 personas están sujetas a medidas de confinamiento.

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