Europa sobrevive al zarpazo del 'brexit'

Partidarios de la UE celebrando en marzo pasado el 60 aniversario del Tratado de Roma :: Antonello Nusca / EFE
Partidarios de la UE celebrando en marzo pasado el 60 aniversario del Tratado de Roma :: Antonello Nusca / EFE

El día 23 se cumple un año del referéndum británico que parecía ser el principio del fin de la UE y se convirtió en la «vacuna contra los populismos»

ADOLFO LORENTE Bruselas

Aquella madrugada... Quizá la mayoría de los europeos no recuerden qué sucedió el 23 de junio de 2016. Ni dónde estaban, ni qué hicieron... En Bruselas, sin embargo, es una fecha grabada a fuego. Aquel día, los británicos acudieron a las urnas para decidir si querían seguir siendo parte de la UE. Las casas de apuestas, las encuestas e incluso los defensores del 'brexit' apostaban por el 'In'. Por poco, pero triunfaría. Pasada la medianoche, adentrados en el maldito 24, todo comenzó a oscurecerse. Uno no se frotaba los ojos tranquilizándose a sí mismo asegurando que no podía ser, que al final ganarían los buenos. Otro café.

Pero no, se acabó. Todo era demasiado real. A las seis de la mañana se hizo el silencio en Bruselas mientras atronaban las carcajadas populistas al otro lado del Canal admitiendo sin tapujos que lo que prometieron y dijeron para ganar el referéndum no era del todo cierto. Ya daba igual. Mintieron y ganaron. Aquella madrugada, algo se rompió en la Unión Europa. Ganó el 'brexit', triunfó el caos. Lo que jamás iba a ocurrir, sucedió. Reino Unido decía adiós al club de clubes medio siglo después.

Aquella madrugada... «¡Uff! Vaya noche, qué horas. Eso es algo que no se olvida fácilmente. Nadie lo esperaba. Fue muy duro. ¿Qué sentíamos? Pena, sobre todo pena. Pero, oye, aquí estamos, cuando muchos no daban ni un euro por nosotros. Subestimar a Europa es un gran error. Como dijo Obama, somos uno de los logros más importantes de la historia de la Humanidad», rememora en declaraciones a este diario un alto cargo comunitario que vivió muy de cerca lo que sucedió aquel día.

LAS CLAVES «Fue muy duro. Aquella mañana sobre todo sentíamos pena», recuerda un alto cargo de la UE La derrota de la extrema derecha en Austria fue el provocó un optimismo que se corroboró con Francia

«Es una situación muy grave e incluso dramática, pero lo que no mata te hace más fuerte», recalcó en Twitter el presidente del Consejo, Donald Tusk, pasadas las 8 de la mañana. «Personalmente, es un día muy triste. Lamentamos la decisión, pero respetamos la voluntad del pueblo británico. 'Out is out'», recalcó aquella mañana el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, en la que quizá haya sido una de sus comparecencias más duras. Aceptó dos preguntas, la segunda, de la BBC.

-¿Es el principio del fin de la UE?

-«No. Good bye», respondió mientras abandonaba la sala entre orgulloso aplausos de los muchos funcionarios congregados.

Europa, con un mar de preguntas en el aire, se subió aquella misma mañana a su particular carrusel emocional. Se sentó en el diván y, poco a poco, se ha ido concienciando de que la «remontada» es posible con un europeísmo al alza entre la sociedad, según el último Eurobarómetro. «Muchos pensaban que iba a ser una pesadilla que iba a contagiarlo todo pero al final el 'brexit' ha sido la mejor vacuna contra los populismos», recalca Jaume Duch, portavoz del Parlamento Europeo. «La UE ha demostrado ser más fuerte de lo que muchos pensaban», apostilla. «Durante mucho tiempo, Reino Unido quiso dividir Europa. Y ahora está uniéndola en su contra», advierte Martin Wolf, una de las firmas más prestigiosas del influyente 'Financial Times'.

La UE ya venía muy tocada desde el estallido de la Gran Recesión en 2008. Que si los rescates, que si Grecia, que si los atentados terroristas, que si la crisis de los refugiados... Todo era ruido y confusión, pero al final, siempre se conseguía dar una patada hacia adelante en una madrugada épica. Tanto coquetear con el vértigo pasó factura de la peor manera, con el 'brexit'. El populismo se hacía hueco a codazos en un club desorientado que buscaba grandes adjetivos para levantar la moral del personal.

Pero cuando todo parecía volver a su cauce, allá por el 8 de noviembre, sucedió lo que jamás iba a pasar. Ganó Donald Trump, el enemigo confeso de la UE y 'hooligan' del 'brexit' preguntándose una y otra vez 'qué país sería el siguiente en marcharse'. De momento, ninguno. Todo lo contrario. La UE a 27 parece más fuerte que nunca. Jean Monnet, uno de los padres fundadores, barruntó en su día que Europa sólo sabía crecer a golpe de crisis. Pues bien, el momento era el idóneo. Ahora o nunca. Así ha sido.

El punto de inflexión fue el 4 de diciembre pasado. El entonces primer ministro italiano, Matteo Renzi, perdió su referéndum constitucional y tuvo que marcharse. Pero en Austria, la ultraderecha fracasó en las elecciones presidenciales. Por poco, pero no lo consiguió. Europa 1-Populismo 0. A partir de ahí, todo comenzó a impregnarse de un aura de optimismo que se materializó en un marzo de infarto. Juncker presentó un ambicioso Libro Blanco para reinventar la UE; Países Bajos dijo no al eurófobo Geert Wilders; los líderes comunitarios celebraron en Roma el 60 aniversario de la UE al grito de «larga vida a Europa» y el día 29, Londres activó la cuenta atrás de dos años para irse del club.

Todo, sin embargo, estaba pendiente del gran 'match ball': Francia. El principio del fin se llamaba Marine Le Pen, pero las urnas escribieron al final el principio de la que quizá sea una nueva Europa. Arrasó Emmanuel Macron, el artífice de esta nueva 'primavera europea' París bien vale una segunda oportunidad.

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