La Eurocámara marca el terreno a Londres

Un hombre, con una bandera europea o otra británica, ayer en una protesta contra el 'brexit' ante el Parlamento de Londres. :: F. A. / efe
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Un hombre, con una bandera europea o otra británica, ayer en una protesta contra el 'brexit' ante el Parlamento de Londres. :: F. A. / efe

El negociador jefe de la UE, Michel Barnier, recuerda a Reino Unido que «no aceptaremos ningún paso atrás» en relación a lo acordado El Parlamento Europeo, con capacidad de veto, exige que el pacto de divorcio sea vinculante en lo legal

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

En Bruselas no existen los 'sí, quiero', sino los 'sí, pero'. Y ayer, el Parlamento Europeo asintió, pero advirtiendo. Sí al principio de acuerdo alcanzando el pasado viernes entre la Comisión y el Gobierno británico sobre los términos del divorcio amistoso del 'brexit'. Sí, pero o se mejoran cuestiones como los derechos ciudadanos de aquí al 29 de marzo de 2019 o no ratificarán el pacto final. Su opinión es vinculante. Su sí es vital, así que mejor no subestimar la fuerza del Legislativo comunitario, el 'poli malo' de la UE en casi todas las refriegas internacionales del club, como pudo comprobarse en el debate celebrado en Estrasburgo.

Con 556 votos a favor de los 751 de la Cámara, los eurodiputados aprobaron ayer la resolución política (no era legalmente vinculante) que da vía libre al inicio de la segunda fase de las negociaciones: la futura relación comercial de ambos bloques. Para hablar de futuro, los 27 exigieron lograr «progresos suficientes» para dar carpetazo al pasado.

Tres grandes temas: factura a pagar, frontera irlandesa y derechos ciudadanos. De ellos, el Parlamento Europeo ha decidido hacer bandera, sobre todo, del último, sabedor de lo relevante que es su papel a la hora de ganar la batalla del relato ante la ciudadanía. Hay 3,5 millones de europeos que viven en Reino Unido que ahora son un mar de dudas y que necesitan certidumbre. Si la cosa sale bien, el tanto de la institución es de gran valor. De momento, todo sale a pedir de boca. De momento...

Los líderes de los 27 darán mañana su plácet al inicio de las negociaciones sobre la relación futura

«Lograr 'suficiente progreso' no significa que todos los problemas hayan sido resueltos», advirtió el presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, que pese a confesarse «optimista», marcó el terreno de juego a Londres para recordarle quién decidió marcharse y quién tiene la sartén por el mango. 27 contra uno, recuerden. «El acuerdo pactado tiene que incorporarse completa y fielmente en el tratado de salida. Si estos princios no son implementados, no se priducirán conversaciones sobre la relación futura», zanjó.

Llegarán altibajos, dudas y quizá alguna que otra crisis. El primer amago se produjo este mismo fin de semana, apenas unas horas después del principio de acuerdo alcanzado. David Davis, el ministro británico para la salida de la UE, intentó quitar hierro a lo acordado asegurando que sólo se trata de una mera declaración de principios sin ningún valor. Este será uno de los grandes problemas de May: cómo explicar en casa que ha tenido que ceder porque Reino Unido no tiene más salida si quiere evitar un desastre económico. En Bruselas se considera que este tipo de comentarios, y más viniendo de quien vienen, son más que predecibles. Pero no por esperados están dispuestos a hacer como si no pasase nada. Mañana, los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 volverán a remarcar las líneas rojas de la madre de todas las negociaciones. Y una de ellas será cumplir con lo pactado la madrugada del día 8, guste o no a cierto sector 'tory' más próximo con los postulados del 'brexit' duro.

En el debate de ayer estuvo presente el negociador jefe de la UE, Michel Barnier, quien se felicitó de lo acordado y avanzó el calendario a seguir. «Hemos hecho un trabajo serio, metódico, que será la base de lo que trasladaremos a derecho en el proyecto de tratado. Mi intención es poner sobre su mesa antes de finales de enero ese borrador», señaló.

Tras advertir de que «aún no estamos al final del camino» y de que el Ejecutivo comunitario seguirá «vigilante» para que se cumplan los compromisos, subrayó que May firmó el documento «en nombre de todo el Gobierno británico». «No aceptaremos ningún paso atrás. Esos avances constan en acta y deberán ser traducidos rápidamente en un acuerdo de salida jurídicamente vinculante», recalcó para tranquilidad de la Eurocámara, donde los líderes políticos de las grandes familias europeas reafirmaron sy firmeza e insistieron en lamentar la actitud de algunos ministros de May, como David Davis.

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