Errores «chapuceros» impidieron evitar el atentado de Berlín

El informe del caso concluye que el autor de la masacre podía haber sido detenido meses antes con una buena actuación policial

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

El atentado yihadista en Berlín que costó la vida a 12 personas y causó cerca de un centenar de heridos en diciembre se podía haber evitado si la Policía y la justicia alemanas no hubiesen actuado chapuceramente. A esa conclusión llega el investigador especial del caso, el antiguo fiscal federal Bruno Jost, en un informe de 72 páginas redactado por encargo del Senado de la ciudad-estado de Berlín.

«Deficiente, insuficiente, con desidia, descuido, tarde y no profesional» son algunos de los términos utilizados por Jost para definir el trabajo de agentes y fiscales en el caso de Anis Amri, el joven tunecino que utilizó un camión para realizar un atropello masivo en un mercadillo navideño en la capital alemana el pasado 19 de diciembre. Si las autoridades alemanas hubiesen actuado correctamente, Amri habría sido detenido a tiempo y es «altamente probable» que el atentado se hubiera podido evitar, concluye Jost.

«No se puede abordar un caso como el de Amri como si fuera un delincuente común. Amri suponía una amenaza y su caso había sido debatido en el Centro Conjunto de Defensa Antiterrorista (GTAZ) como ningún otro. Por eso no se puede actuar como si se tratara de un ladrón de gallinas», declaró el antiguo fiscal federal al presentar ayer su informe, en el que denuncia la falta de coordinación entre las policías de varios estados alemanes por los que se movía el joven terrorista, que fue abatido cuatro días después del atentado por la Policía italiana en Milán. En ese sentido, destacó que con sus antecedentes por reiterado tráfico de estupefacientes y falsificación, Amri debía haber sido encarcelado y extraditado en verano de 2016, varios meses antes de la masacre. En ese sentido reveló que la Oficina de Investigación Criminal (LKA) de Berlín se vio desbordada con el caso del tunecino.

Pese a las advertencias de su peligrosidad por parte del GTAZ, la LKA solo tuvo vigilado a Amri en Berlín pocas semanas y de manera deficiente. «Todas las observaciones se limitan a las jornadas de lunes a viernes, también cuando Amri pasó a ser el primero en la lista de elementos peligrosos en Berlín», denuncia Jost.

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