Denaro, aspirante a nuevo 'capo' de la Cosa Nostra

Matteo Messina Denaro./
Matteo Messina Denaro.

El sucesor de Riina, fallecido en la madrugada de ayer, lleva veinticuatro años en la clandestinidad y nunca logró el respaldo de su antecesor

DARÍO MENOR ROMA.

El fallecimiento en la madrugada de ayer del capo histórico de la Cosa Nostra, Salvatore 'Totò' Riina, deja un vacío de poder que nadie se había atrevido a ocupar pese a que llevaba en la cárcel desde 1993. Tratará de llenarlo el que los investigadores llevan años señalando como líder emergente de la mafia siciliana, Matteo Messina Denaro. En busca y captura desde hace veinticuatro años, es el último 'boss' importante en libertad tras la caída de Bernardo Provenzano en 2006 y de Salvatore Lo Piccolo al año siguiente. La principal dificultad para Messina Denaro es que la Cosa Nostra ya no es lo que era: la estructura y capacidad de los clanes resulta muy inferior a la que existía en la época anterior al arresto de Riina.

Los expertos ni siquiera tienen claro que pueda hoy celebrarse un encuentro entre los representantes de las familias para encumbrarle como nuevo 'capo dei capi'. La Policía, además, ha hecho tierra quemada a su alrededor al confiscar sus bienes y detener a decenas de colaboradores. A estos problemas se añade que Messina Denaro pertenece a un periférico clan de Trapani (al oeste de la isla) y tiene al parecer poca implantación en la capital, Palermo. Tampoco recibió nunca la bendición de Riina. «Ese siente que manda, pone molinos eólicos para ganar dinero, pero no combate al Estado. Era un tipo recto, pero no ha hecho nada. Yo creo que se habrá ido al extranjero», dijo de él el fallecido capo en una conversación en la cárcel intervenida por la Policía.

El impacto que el deceso de Riina puede tener entre los miembros del crimen organizado en Sicilia preocupa a los investigadores. «Él ha muerto, pero la Cosa Nostra no ha desaparecido», explica el fiscal jefe de Palermo, Francesco Lo Voi. «Sigue siendo un sistema criminal de altísima peligrosidad», dice por su parte Rosy Bindi, presidenta de la Comisión Parlamentaria Antimafia, para quien la Cosa Nostra como la había modelado Riina ya había sido derrotada con anterioridad a su fallecimiento.

LA CLAVEEl líder mafioso se lleva a la tumba el secreto sobre las muertes de Falcone y Borsellino

Sin funeral público

Entre la multitud de reacciones de ayer destaca la de la Iglesia, que negó la posibilidad de que el viejo capo vaya a tener un funeral público. Al máximo recibirá una sencilla oración en el cementerio antes de ser enterrado. El portavoz del episcopado italiano explicó que no se puede «confundir las conciencias» de los fieles ni tampoco incumplir los mandatos del Papa Francisco, que ha repetido en varias ocasiones que los mafiosos están excomulgados.

Solo hay un aspecto que lamentar de la muerte a los 87 años de Riina: se lleva a la tumba secretos que habrían ayudado a aclarar muchas de las sombras que enturbian la comprensión de algunos de los episodios más duros por los que ha pasado Italia en las últimas décadas. Entre ellos hay dos por encima del resto: los asesinatos de los magistrados Giovanni Falcone y Paolo Borsellino junto a sus escoltas en 1992.

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