«No dejaré que se vuelva a formar otra 'jungla'»

Macron es recibido por la alcaldesa de Calais, Natacha Bouchart. :: afp/
Macron es recibido por la alcaldesa de Calais, Natacha Bouchart. :: afp

El presidente francés, Emmanuel Macron, defiende su política migratoria en Calais antes de negociar mejoras con Londres

FERNANDO ITURRIBARRÍA CORRESPONSAL PARÍS.

«En ningún caso dejaremos que se vuelva a formar una 'jungla' en Calais». Emmanuel Macron se mostró tajante ayer en su visita a la ciudad del norte de Francia que simboliza la crisis migratoria. El presidente francés se comprometió a impedir la reconstitución del campamento desmantelado en octubre de 2016 por su predecesor, el socialista François Hollande, y que llegó a albergar a 8.000 personas según los cálculos más moderados. Su objetivo es evitar que Calais se convierta en una «puerta falsa» de entrada de ilegales en Reino Unido.

Macron acudió a Calais dos días antes de viajar a Londres para participar en la cumbre franco-británica en la que París espera obtener mejoras en la gestión común de la frontera. Según el Elíseo, los accesos al túnel bajo el Canal de la Mancha están ahora mejor controlados y la presencia de migrantes ha sido contenida. En la actualidad hay entre 350 y 500 individuos, según los censos oficiales, en su mayor parte llegados del Cuerno de África (Etiopía y Eritrea) y de Afganistán.

En la cita londinense será abordada la delicada cuestión del tratado de Touquet, que sitúa desde 2003 la frontera británica en Calais y que Francia desea enmendar. Macron asimismo pretende lograr avances con las autoridades insulares en la cuestión de los menores aislados no acompañados, el refuerzo de la cooperación policial también con los países de origen y tránsito así como el desarrollo de un fondo para financiar proyectos importantes en la deprimida región francesa.

A su juicio, la respuesta debe ser europea mediante un mayor control de fronteras, una convergencia en el derecho de asilo y un sistema único gestionado por la futura oficina comunitaria para los refugiados.

Por su parte, el Gobierno de París nombrará la próxima semana un delegado interministerial para la acogida y la integración que se encargará de impulsar la formación profesional, organizar clases de francés y reforzar el acompañamiento a los más débiles.

Macron se mostró beligerante con las asociaciones de ayuda a los refugiados que critican por «falta de humanidad» su política migratoria y denuncian excesos policiales. «No dejaré que se extienda la idea de que las fuerzas del orden ejercen violencia física, confiscan efectos personales o utilizan gases lacrimógenos en los puntos de agua», advirtió comprometido a pronunciar sanciones si las acusaciones se prueban o, en caso contrario, a perseguir en los tribunales las denuncias falsas. «No toleraré jamás que se disfrace la verdad», clamó.

El presidente francés arremetió contra las asociaciones que animan a los migrantes a «quedarse, instalarse en la ilegalidad o pasar a Gran Bretaña pues asumen una responsabilidad inmensa y nunca tendrán al Estado a su lado». En este contexto, anunció que el Gobierno va a asumir la distribución de comidas en Calais, un servicio proporcionado hasta ahora por las asociaciones, «sin tolerar ninguna instalación de campamentos ilícitos». «Hay un deber de humanidad pero hay también el deber de respetar la ley de la República», glosó a modo de resumen de su política.

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