Críticas y dudas en la resaca del acuerdo de gobierno en Berlín

Merkel, cuestionada por ceder la cartera de Finanzas al SPD, que a su vez debe convencer también a los suyos de los beneficios del pacto

MARÍA MOLINOS BERLÍN.

Las repercusiones del acuerdo de coalición cerrado en Berlín empezaron ayer a evidenciarse, tensando las costuras de los partidos firmantes. Voces conservadoras criticaron a la canciller, Angela Merkel, por haber cedido la cartera clave de Finanzas. Y los socialdemócratas iniciaron la pirueta con la que pretenden gobernar a la vez que se renuevan. Una gran coalición no deja de ser un pacto contra natura entre fuerzas rivales política e ideológicamente. Y los partidos que las suscriben son conscientes de que las concesiones al adversario, ahora aliado, son difíciles de asumir. Ya este lunes Merkel habló de «compromisos dolorosos».

En las filas conservadoras ayer se alzaron las quejas contra su líder por los términos del acuerdo y, especialmente, por haber cedido el Ministerio de Finanzas, el que durante ocho años dirigió el halcón Wolfgang Schäuble. Es una cuestión de prestigio, de presencia en el Eurogrupo y también ideológica. Los cristianodemócratas han hecho durante años bandera de la austeridad y temen que el Partido Socialdemócrata (SPD) eche ahora por tierra su legado. Poco ha importado que el acuerdo contemple mantener el 'déficit cero'.

La canciller, consciente de las concesiones, ha hecho el inusual gesto de convocar para el día 26 un congreso de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), para aprobar el acuerdo. Hasta ahora estos pactos los refrendaba solo la dirección, como ayer hicieron de forma protocolaria y por unanimidad sus socios bávaros, la Unión Socialcristiana (CSU).

El SPD comenzó a vender a su reticente militancia las bondades del texto, tanto en los contenidos como en las carteras obtenidas, entre las que destacan Exteriores, Finanzas y Trabajo. Las bases, sin embargo, están divididas. El resultado del referéndum vinculante que se va a celebrar para la aprobación del acuerdo resulta una incógnita. La dirección hará campaña durante tres semanas para pedir el voto por el 'sí'. Pero los sectores más izquierdistas y las Juventudes (Jusos) demandarán echar por tierra lo pactado. Los resultados se darán a conocer el 4 de marzo.

Escenario incierto

Si la mayoría de los casi 464.000 afiliados rechaza el texto, Alemania entraría en un escenario incierto. La dirección socialdemócrata se vería forzada a dimitir y Merkel, a gobernar en minoría hasta poder convocar elecciones anticipadas. Se cerraría así la ventana para reformar la eurozona, porque no habría tiempo suficiente antes de las elecciones europeas de 2019.

Además, en el SPD se han empezado a producir una serie de cambios orgánicos. Su hasta ahora presidente y candidato en las elecciones de septiembre, Martin Schulz, ha anunciado que abandona el cargo. La decisión es fruto del desgaste sufrido tras desdecirse de forma espectacular en los últimos meses. Quien será según todas las quinielas el próximo ministro de Exteriores aseguró que no pactaría con los conservadores y que nunca sería ministro de Merkel. Martin Schulz ha propuesto para la presidencia a Andrea Nahles, una política más apreciada por las bases y algo más izquierdista, que no será ministra, ya que es jefa del grupo parlamentario.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos