Crece la presión sobre el SPD

La cúpula de los liberales, ayer en el palacio de Bellevue para ser recibidos por Steinmaier. :: efe/
La cúpula de los liberales, ayer en el palacio de Bellevue para ser recibidos por Steinmaier. :: efe

Los socialdemócratas mantienen su negativa a reeditar la 'gran coalición' por la que en septiembre pagaron un alto precio en las urnas

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, inició ayer la ronda de contactos con los líderes de las distintas formaciones políticas del país para tratar de desbloquear el proceso para la formación de un nuevo gobierno tras el fracaso de los contactos previos entre conservadores, liberales y verdes para formar una coalición tripartita. Tras casi un mes de complicadas conversaciones, el Partido Liberal (FDP) abandonó poco antes de la medianoche del domingo la mesa de negociaciones al considerar insuficientes las perspectivas de éxito de la inédita alianza, dejando perplejos a los cristianodemócratas y socialcristianos bávaros (CDU/CSU) de la canciller federal, Angela Merkel, y Los Verdes, pero también a los ciudadanos de este país. La retirada del FDP es criticada por las otras dos formaciones, que consideraban posible llegar a un acuerdo. Jürgen Trittin, miembro destacado de la delegación negociadora de los ecologistas, acusó ayer al presidente de los liberales, Christian Lindner, de maniobrar insidiosamente con el objetivo último de derrocar a Angela Merkel.

Precisamente Lindner fue uno de los citados por el jefe del Estado alemán en su despacho del palacio de Bellevue. Aunque no ha trascendido nada del encuentro, celebrado en un clima de confidencialidad, es de suponer que Steinmeier recordara al líder liberal su responsabilidad de Estado y tratara de convencerle para que retome los contactos con conservadores y verdes con el fin de dar a Alemania un gobierno estable. El presidente federal y antiguo ministro de Exteriores se había reunido poco antes con Simone Peter y Cem Özdemir, copresidentes de Los Verdes, formación que sigue dispuesta a negociar y a implicarse en un ejecutivo liderado por Merkel y su Unión (CDU/CSU), si es necesario incluso con un gobierno de minoría. Complicada se presenta la reunión que Steinmeier celebre hoy con el presidente del Partido Socialdemócrata, Martin Schulz, quien insiste desde la noche electoral el pasado 24 de septiembre en que su partido no tiene intención de reeditar como socio menor la 'gran coalición' -que aún gobierna Alemania de manera interina- y prefiere liderar la oposición parlamentaria.

Aunque como presidente de la nación ha tenido que aparcar su afiliación socialdemócrata, Steinmeier apelará como correligionario a Martin Schulz para que asuma responsabilidad de Estado y ponga en práctica la máxima del legendario Willy Brandt que se ha convertido en regla no escrita de la política alemana: 'Primero el país y luego el partido'. Una máxima que el SPD cumplió en la primera y tercera legislatura de Merkel a la hora de convertirse en socio menor de los conservadores para garantizar la estabilidad, pero que en ambas ocasiones les ha salido cara en las urnas. Pese a actuar como motor de reformas, de manera muy productiva y fiable en ambas ocasiones, el electorado ha castigado siempre a los socialdemócratas. En los últimos comicios con el peor resultado de la historia del país desde la guerra. De ahí la reticencia del SPD a sacrificarse de nuevo en beneficio de la nación y de Merkel, que parece vampirizar a todos sus socios.

En todo caso, el fracaso de los sondeos entre conservadores, liberales y verdes para formar gobierno en Alemania ha decepcionado a los alemanes, que culpan de ellos a los liberales. Un 57% de los votantes y un 70% de los seguidores de las tres formaciones lamenta que esa posible coalición no se haya consumado, según una encuesta del instituto Infratest-Dimap publicada ayer.

El sondeo revela que otras alternativas de gobierno no convencen a los alemanes, como una reedición de la 'gran coalición', que solo apoya el 39%.

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