La cota de refugiados en Alemania que exige la CSU complica la coalición

La canciller, Angela Merkel, fotografiada entre dos soldados en la Cancillería de Berlín. :: reuters

Los aliados bávaros de la CDU de Merkel quieren un tope anual de 200.000 peticionarios de asilo, a lo que liberales y verdes se oponen

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

La 'Jamaika Koalition' a la que aspiran los cristianodemócratas (CDU) de la canciller Angela Merkel para gobernar la nueva legislatura con liberales (FDP) y verdes se ha convertido en un parto complicado ante la intransigente postura de sus hermanos socialcristianos (CSU) de Baviera, que exigen imponer condiciones inaceptables para los demás. Aunque todos están abiertos al diálogo en las próximas conversaciones de sondeo, que no negociaciones de coalición, el empeño de la CSU en establecer una cuota máxima anual de refugiados que puedan entrar en Alemania complica la formación de la alianza gubernamental que lleva el nombre de un país caribeño por la coincidencia de los colores de su bandera con los de las tres formaciones implicadas: negro para los conservadores, amarillo para los liberales y verde para los ecologistas.

Forzados por sus malos resultados electorales del domingo y preocupados por la posible pérdida de la mayoría absoluta en las regionales de Baviera en un año, los socialcristianos insisten en plantear límites a la acogida de peticionarios de asilo y establecer una cota máxima anual de 200.000.

Una reclamación que viene rechazando desde la crisis de los refugiados la propia Merkel y la CDU, y que tampoco aceptarían ni liberales ni verdes, los tres partidos con el argumento de que es inconstitucional. La demanda de la CSU tiene como objetivo, según asegura su presidente y primer ministro bávaro, Horst Seehofer, «cerrar el flanco derecho» de los conservadores y quitar argumentos a la ultraderechista Alianza para Alemania (AfD) que ha entrado en el Bundestag a costa, en gran parte, del voto perdido por CDU/CSU. «En una coalición con nosotros no habrá, al igual que con CDU y FDP, un límite máximo de refugiados», afirmó Simone Peter, copresidenta de Los Verdes, mientras el líder de los liberales, Christian Lindner, señaló que «la política no son matemáticas» y advirtió contra la idea de convertir «en un proyecto político romántico» una posible 'Jamaika Koalition'.

Entre tanto, el presidente de la CSU trató de sofocar ayer los intentos de rebelión contra su persona entre los diputados socialcristianos en el parlamento de Múnich, en el que destacados miembros le responsabilizan de que su formación cosechara los peores resultados electorales desde 1949 con la pérdida de diez puntos porcentuales. Seehofer acusó a los sediciosos de abrir un debate de liderazgo cuando el partido debe mostrarse más unido que nunca con el fin de entablar las negociaciones para la próxima coalición en Berlín y dio por finalizada la polémica interna al anunciar su intención de presentarse a la reelección como presidente de la CSU en el congreso que celebrarán en noviembre. El líder socialcristiano se avino pese a todo a buscar el diálogo con las bases de la formación: «Tenemos que ser más reflexivos y humildes».

La ambición del SPD

Tras abandonar la gran coalición la misma noche electoral y comunicar su paso a la oposición parlamentaria, el Partido Socialdemócrata (SPD) eligió a la hasta ahora ministra de Trabajo, Andrea Nahles, como su nueva líder en la Cámara Baja alemana. Nahles anunció la renovación del más antiguo de los partidos políticos alemanes y en tono combativo advirtió a los conservadores de que «no nos vamos a la oposición para quedarnos en la oposición» y subrayó que su formación será «el partido europeo en la Cámara».

La elección de Nahles, de 47 años, supone el primer paso para la renovación generacional del SPD. Es además la sucesora potencial en la presidencia del SPD de Martin Schulz, gran derrotado electoral tras conducir a su partido a los peores resultados en sus más de 150 años de historia.

Además se confirma que el veterano ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, será el nuevo presidente del Bundestag la próxima legislatura. El líder parlamentario de CDU/CSU, Volker Kauder, propondrá su nombramiento al pleno después de que el interesado aceptara. De 75 años y diputado desde 1972, el más veterano parlamentario alemán es la figura con autoridad que deberá meter en cintura a los populistas de la Alternativa para Alemania, muy dados a la provocación y el escándalo, como han demostrado en las trece cámaras regionales a las que pertenecen.

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