Corleone aspira a ser capital de la antimafia

Corleone aspira a ser capital de la antimafia

La localidad natal y donde están enterrados los capos de Cosa Nostra trata de quitarse la etiqueta de ser la meca del crimen organizado

DARÍO MENOR PALERMO.

Diez pasos separan la tumba de Salvatore 'Totò' Riina de la de Bernardo Provenzano. «Son vecinos», dice con sorna el guarda del cementerio de Corleone, el pueblo de Sicilia donde ambos nacieron y al que volvieron con los pies por delante tras fallecer en prisión. En el sepulcro de Riina las flores todavía no están marchitas. El cartel que muestra su nombre y su foto sobre una imagen alegórica de las puertas del cielo aún es de papel plastificado. Han pasado poco más de tres meses de la muerte del capo histórico de Cosa Nostra y la familia aún no ha colocado un retrato en cerámica que aguante el paso del tiempo. «Antes estas tumbas era anónimas para evitar ataques, pero ya no es así. Incluso vienen muchos curiosos para verlas», cuenta el guarda antes de volver a la entrada del cementerio.

Impresiona contemplar que dos de los mayores asesinos y criminales de la historia italiana acaben en unas sepulcros adornados con esculturas de ángeles y jesucristos, como unos buenos cristianos. Y duele aún más al saber que en el mismo cementerio están enterrados algunos de quienes pagaron con la vida su oposición a Cosa Nostra.

Esa es la doble realidad de Corleone: es la patria chica del clan más sanguinario del crimen organizado siciliano, pero también un lugar donde el movimiento antimafia ha echado raíces. Varias asociaciones tratan de cambiar este pueblo de 11.000 habitantes a una hora y cuarto en coche de Palermo donde todos se conocen. Incluso comparten lazos familiares los de uno y otro lado. Es lo que pasa con Marilena Bagarella, responsable didáctica del 'Laboratorio de la Legalità', un centro donde escolares, turistas y estudiosos aprenden la historia de la resistencia a la Mafia. El padre de Marilena era primo de Leoluca y Ninetta Bagarella, compañero de armas y viuda de 'Toto' Riina, respectivamente. «Las dos partes de la familia no mantienen relaciones», responde.

«La 'Mafia de los fusiles' ha dado paso a la 'Mafia del dinero', menos sanguinaria pero igual de peligrosa»

Adornada con cuadros de los héroes de la resistencia, esta asociación tiene su sede en la casa natal de Provenzano, que fue confiscada por la Justicia y está ubicada a pocos metros de la vivienda del hermano del histórico capo. Marilena cuenta que en las visitas que dirige por las calles de Corleone para mostrar los lugares simbólicos de la lucha contra Cosa Nostra a veces se cruza con los familiares de Riina o de Provenzano. «Lo que hacemos es un gesto de libertad», dice con orgullo. Aunque no les sale gratis. «Estamos expuestos porque esto es una pequeña comunidad. Todos saben quién eres, lo que haces y pueden controlarte. La población de Corleone puede dividirse en tres partes: los que forman parte de las familias de la Mafia, los que estamos en la antimafia y luego está la zona más peligrosa, la zona gris, hecha de gente que hará lo que más le convenga». Es en ese terreno donde se hace más necesario el trabajo de esta asociación «para hacer consciente a la gente sobre la mínima cultura mafiosa que a veces llevamos dentro sin ser conscientes de ello».

Indiferencia política

Esta labor se topa a menudo con la indiferencia de los partidos políticos, como se ve en la ausencia de debates y propuestas sobre la Mafia en la campaña electoral de cara a las legislativas del domingo. Para Nino Amadore, periodista de 'Il Sole 24 Ore' en Palermo y autor de varios libros sobre el crimen organizado, se debe a que «la antimafia no atrae votos ni consensos. De hecho tal vez te hace perderlos». A su juicio es un error, pues sin afrontar este tema falta una clave para ofrecer una «perspectiva de desarrollo en la legalidad en una región que lo necesita mucho». La Mafia «de los fusiles» que representaba el clan de los corleoneses hoy ha sido sustituida por una menos sanguinaria pero igual de peligrosa, «la Mafia del dinero», que se infiltra en la economía a través de la corrupción y los contratos públicos. Corleone sigue sin ser inmune a esta otra forma de organización criminal, ya que tiene su Ayuntamiento disuelto por infiltración mafiosa.

Maria Elena Saltaformaggio tiene su propia explicación a la ausencia de este tema en la campaña: «No digo que sean todos, pero muchos políticos son mafiosos. La Mafia va donde están el dinero y el poder». Esta joven corleonesa de 25 años trabaja como guía en el Centro Internacional de Documentación sobre la Mafia y el Movimiento Antimafia (Cidma), cuya inauguración en 2000 mostró que los tiempos habían cambiado. «Antes nadie se atrevía a decir la palabra 'mafia' en público en voz alta por miedo». El mayor tesoro que el Cidma guarda son unos quinientos archivadores con las únicas copias de las actas que utilizó el juez Giovanni Falcone en el proceso contra la cúpula del clan de los Corleoneses en los 90. Maria Elena señala con delicadeza una carpeta en particular, en la que está escrito a mano y con tachones 'Declaraciones Buscetta Completas'. Son los testimonios del primer capo que decidió colaborar con la Justicia, Tommaso Buscetta. Su confesión propició la caída de Riina y el desmantelamiento de la cúpula de Cosa Nostra.

No solo basta el coraje de Bagarella, Saltaformaggio y otros muchos héroes anónimos para conseguir un cambio cultural que destierre la mafia de Sicilia. «La parte dolorosa es la falta de trabajo y de perspectivas para el futuro. Ahí está el peligro de que entre la Mafia como oportunidad y vía fácil para conseguir dinero», dice la representante del 'Laboratorio de la Legalità'. Pese a que el riesgo continúa, estas mujeres están orgullosas del camino recorrido en su tierra. «Este verano estuve en Calabria -cuanta Saltaformaggio antes de despedirse- y tuve miedo. Allí la 'Ndrangheta (mafia calabresa) está muy presente y el ambiente es como el de Corleone hace veinte años».

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