Corbyn espera gobernar antes del 'Brexit'

El líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, tras pronunciar su discurso en la última jornada de la conferencia de su formación en Brighton. :: Ben STANSALL / AFP/
El líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, tras pronunciar su discurso en la última jornada de la conferencia de su formación en Brighton. :: Ben STANSALL / AFP

La crisis y la salida de la UE acercan al poder a lo que hace tres años era una pequeña facción del laborismo

ÍÑIGO GURRUCHAGA BRIGHTON.

Jeremy Corbyn invitó ayer a Theresa May a «coger otras vacaciones para pasear por las montañas y tomar otra decisión impulsiva», como ocurrió en abril convocando elecciones. Le pidió que «enderece su Gobierno o se aparte». Los sondeos dan ventaja a los laboristas, dirigidos ahora por su facción más izquierdista, y su líder cree que están «en el umbral del poder». Esa posibilidad depende del desenlace de la negociación del 'brexit'.

Un Gobierno laborista nacionalizaría de nuevo el ferrocarril, el suministro de agua, una parte del sector energético. Eliminaría las leyes que han restringido la actividad de los sindicatos en las últimas décadas. Subiría los impuestos a las empresas y al 5% de las rentas más altas. Dotaría a las instituciones públicas de poderes para cambiar radicalmente la política de vivienda. Este laborismo, dijo Corbyn, «quiere reparar el modelo económico roto forjado por Margaret Thatcher».

«Somos la alternativa de gobierno», dijo Corbyn en su discurso de clausura de la conferencia anual del partido, que se ha celebrado en Brighton. La traducción literal sería «Gobierno a la espera». A la espera de que el nuevo realismo de Theresa May sobre el 'brexit' choque contra la realidad del discurso del presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, quien ha señalado en diferentes ocasiones que la elección no es entre un 'brexit' duro y otro blando, sino entre uno duro o 'no 'brexit'.

Esa espera tiene marzo de 2019 como más tardía fecha de resolución, porque el cálculo laborista es que el Gobierno y el Partido Conservador sufrirán una debacle tras haberse metido en un callejón sin otra salida que «zambullir al país en una carrera hacia los mínimos derechos y los mínimos impuestos a las grandes empresas». En esas circunstancias, las división de los conservadores y el rechazo entre la población y en el Parlamento llevarían al laborismo al Gobierno.

Riesgos

Si las circunstancias de tal colapso del 'brexit' crearían dificultades a cualquier Gobierno, el programa económico laborista añadiría el rechazo de sectores económicos y sociales poderosos. El responsable económico del laborismo, John McDonnell, ha explicado esta semana, en una charla a la asamblea paralela de Momentum, el movimiento que moviliza a los 'corbynistas', que sus colaboradores simulan con software de juegos de guerra cómo respondería el futuro Gobierno laborista en sus primeros días a una caída vertiginosa de la libra, a una fuga de capitales.

Los retos parecen enormes, pero Corbyn afirmó que el 'establishment' no ha comprendido que «el consenso nacional se ha desplazado». «2017 puede ser el año en el que la política finalmente se ha puesto al día con el 'crash' de 2008», añadió. El desorden del 'brexit' de May y el malestar económico en la última década llevarían al poder a un grupo que hace tres años representaba una pequeña facción del grupo parlamentario laborista.

Su ascenso fue posible por un cambio en las reglas de elección del líder laborista introducido por el predecesor de Corbyn, Ed Miliband, que la abrió a miembros y a afiliados. El obstáculo era que, para presentarse como candidato, había que contar con el apoyo del 15% del grupo parlamentario. Corbyn lo logró en el último minuto, porque su simpatía personal justificó el apoyo de otros laboristas que no comparten sus ideas.

Cuando fue candidato, un movimiento organizado para su elección, Momentum, promovió la afiliación de miles de nuevos miembros, que junto a los sindicatos, más izquierdistas que el grupo parlamentario, aseguraron la elección de Corbyn. En esta conferencia se han cambiado de nuevo las reglas, de tal modo que solo se necesitará el apoyo del 10% del grupo parlamentario para ser candidato. Habrá candidato izquierdista en el futuro previsible tras Corbyn.

Y militantes del partido desde hace décadas cuentan que en sus agrupaciones, donde el número de afiliados se ha multiplicado por dos o por diez -el partido tiene ahora 570.000 miembros-, la gran mayoría de los nuevos siguen las directrices de Momentum para la elección de nuevas ejecutivas y candidatos. El 'corbynismo' se hace con el control del partido mientras los sectores críticos se resignan a esperar su derrota. Es un izquierdismo acostumbrado a la derrota y a estar en minoría, y ha desplegado en Brighton su júbilo ante la posibilidad de gobernar.

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