Cinco «fructíferos» años de gobierno progresista

En las últimas horas de la legislatura, el primer ministro de Italia, Paolo Gentiloni, hizo balance de los «fructíferos» cinco años de gobierno progresista, en los que el país «se ha puesto en marcha tras la peor crisis» desde la II Guerra Mundial. Lo hizo en la tradicional rueda de prensa anual que, en esta ocasión, adquirió «un significado particular» al ser la última de una legislatura comenzada en 2013 y que tuvo tres primeros ministros del Partido Democrático (PD): Enrico Letta, Matteo Renzi y él.

Gentiloni juró el cargo el 12 de diciembre de 2016 tras la dimisión de Renzi, con el objetivo de llevar a su término natural la legislatura. En su comparecencia debía hacer balance de su año al frente del Ejecutivo pero la mayor parte de sus respuestas tuvieron que ver con la inminente campaña electoral y la transición a un nuevo Parlamento, una fase en la que «el Gobierno gobernará», avanzó.

Gentiloni destacó los avances sociales conseguidos en estos cinco años, con leyes como la introducción del delito de tortura, otra contra la violencia machista, la de uniones civiles homosexuales y la del testamento vital, pero lamentó que haya quedado en el cajón por falta de apoyos el proyecto 'Ius soli', que pretendía otorgar la nacionalidad a los hijos de extranjeros nacidos en el país.

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