La UE avala la 'operación parar el Brexit'

Una mujer a favor de la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea protesta ante el Parlamento británico. :: Hannah McKay /reuters/
Una mujer a favor de la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea protesta ante el Parlamento británico. :: Hannah McKay /reuters

Tusk aprovecha la confusión creada en torno a un segundo referéndum para decir a los británicos que «nuestro corazón sigue abierto»

ADOLFO LORENTE

bruselas. Sigue el runrún en plena ceremonia de la confusión protagonizada por un Reino Unido desorientado y dividido. El lío montado al otro lado del Canal es formidable y ayer, los principales líderes de la UE no desaprovecharon la ocasión para avalar la 'operación parar el brexit' y meter presión en el debate nacional que gira en torno a un segundo referéndum. «Aún tenéis nuestras puertas abiertas», clamaron al unísino el presidente del Consejo, Donald Tusk, y la Comisión, Jean-Claude Juncker.

¿Y si al final no hay 'brexit'? ¿Y si al final los británicos decide dar marcha atrás y seguir dentro de la Unión Europea? Hace ya bastante tiempo que la otrora incrédula Bruselas dejó de creer en los imposibles tras sufrir el mazazo del 'brexit' o la victoria de Donald Trump, así que pasar, puede pasar absolutamente de todo.

Ocurrió en torno a las diez de la mañana, en la sesión plenaria inaugural de 2018 que la Eurocámara celebra esta semana en Estrasburgo. Durante un debate sobre la última cumbre de jefes de Estado y de Gobierno celebrada a mediados de diciembre, Tusk pasó revista a todo lo acordado y dedicó el corolario de su intervención al 'brexit'. Lo llevaba escrito, no fue fruto de la improvisión. «Si el Gobierno de Reino Unido mantiene su decisión de marcharse, el 'brexit', con sus consecuencias negativas, será una realidad en marzo del año que viene (día 29). A no ser que haya un cambio de parecer entre nuestros amigos británicos», deslizó. «¿No fue David Davis (ministro del 'brexit') quien dijo que si una democracia no puede cambiar de opinión deja de ser una democracia? Nosotros, aquí en el continente, no hemos cambiado de idea. Nuestros corazones siguen abiertos hacia vosotros», zanjó el polaco.

Juncker, que intervino a continuación, no dudó en sumarse a la causa: «El presidente Tusk ha hecho algunas apreciaciones respecto al 'brexit'. Espero que esto se escuche claramente en Londres. La puerta sigue abierta», apostilló. Pero si Tusk lidera el bando de los «soñadores», el luxemburugués hace lo propio con el de los escépticos. La semana pasada, en un discurso sobre el futuro del presupuesto comunitario, pidió «no creer a los dicen que al final la razón aterrizará en las Islas y que el 'brexit' puede dar marcha atrás».

Estas declaraciones, sin embargo, fueron anteriores a las realizadas por el eurófobo Nigel Farage sugiriendo la posibilidad de que se celebre un segundo referéndum para «acabar de una vez por todas con los rumores y demostrar que Reino Unido quiere irse de la UE».El exlíder del UKIP ha decidido ir movilizando a la tropa en previsión de que el propio Parlamento británico provoque ese segundo referéndum si al final vota en contra del hipotético acuerdo que pueda alcanzar la primera ministra, Theresa May, y los Veintisiete. Para ello, el tictac recuerda que «octubre» es la fecha tope si es que se quiere producir una salida del club más o menos ordenada a las 00:00 horas del 29 de marzo de 2019.

Así lo recordaron los líderes de los principales grupos de la Eurocámara, que evidenciaron de nuevo por qué el Parlamento es considerado el 'poli malo' de una negociación en la que, ojo, tiene capacidad de veto. Es decir, que sin su plácet, no hay nada que hacer. Pidieron realismo, exigieron a Londres que se aclare y, sobre todo, advirtieron de que el periodo transitorio que pretenden solicitar no será un cheque en blanco. Aunque el 'brexit' se consume el 29 de marzo de 2019, es muy posible que hasta el 31 de diciembre de 2020 no se produzca la separación definitiva. Durante este periodo, Reino Unido seguirá asumiento las mismas obligaciones que hasta ahora, pero estará fuera de los órganos de decisión. Dicho en otras palabras, será uno de los peores negocios jamás acordados por la diplomacia británica.

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