May, atrapada en su política para Irlanda

Carteles contra la creación de puestos fronterizos recuerdan el voto mayoritariamente 'anti-brexit' en Irlanda del Norte. :: paul faith / AFP
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Carteles contra la creación de puestos fronterizos recuerdan el voto mayoritariamente 'anti-brexit' en Irlanda del Norte. :: paul faith / AFP

La primera ministra, incapaz de ofrecer a la UE una fórmula que sea aceptable a la vez para la República y los unionistas el Norte

ÍÑIGO GURRUCHAGA LONDRES.

La exministra principal de Irlanda del Norte, Arlene Foster, afirmó anoche que el texto de las propuestas británicas para resolver la cuestión irlandesa en la cumbre europea que se celebra en diez días le causó «una gran conmoción», por lo que su partido, el unionista DUP, llamó con urgencia a Theresa May cuando se encontraba el lunes en Bruselas, para frenar su negociación con Jean-Claude Juncker.

May había viajado a la capital de la Unión Europea con el ánimo de cerrar el acuerdo sobre las tres áreas -Irlanda, residentes y factura- sobre las que el Consejo tiene que fallar si ha habido suficiente avance en el 'brexit' como para iniciar su segunda fase. Londres quiere el acuerdo para negociar antes del final de marzo los términos de la transición e iniciar después el diálogo sobre la futura relación.

Los medios citaban a diputados conservadores que anónimamente expresaban asombro por que la primera ministra no hubiese informado antes a los dirigentes del DUP sobre lo que había acordado con el jefe del Gobierno irlandés, Leo Varadkar. El entendimiento con los unionistas en el Parlamento da a May la mayoría que necesita para sostenerse en una Cámara de los Comunes donde es débil tras su catastrófica convocatoria de elecciones anticipadas.

LA CLAVE El DUP rechaza una hipotética relación con la República diferente y mayor que el resto del país

Lo que causa conmoción a Foster, que habría conocido el texto pactado con Dublín «tarde en la mañana del lunes», es la inclusión de una frase en la que se dice que para evitar la creación de controles fronterizos entre las dos Irlandas, los gobiernos del norte y del sur tendrán que «alinear» sus regulaciones sobre bienes y servicios, de tal modo que, en ausencia también de aranceles, el comercio entre el norte y el sur siga fluyendo sin trabas.

Los unionistas del DUP, que pidieron el voto por el 'brexit' aunque la mayoría de la región votó por la permanencia en la UE, sintieron entonces su gran conmoción. Porque esa formulación significa que, en caso de que Reino Unido no establezca una relación con la UE de los 27 sometida a la misma simetría de regulaciones, Irlanda del Norte sería una parte diferenciada de la esfera británica y más unida a la República, algo que va contra su credo político existencial.

Los puristas conservadores por la marcha de la UE también se alarmaron, porque ese compromiso irlandés de diciembre de 2017 sugiere que May estaría obligada a negociar una relación con la UE que podría mantener el papel sancionador del Tribunal de Justicia de la UE y limitaría la libertad del futuro Reino Unido para negociar acuerdos comerciales con terceros países, clave económica de la aspiración euroescéptica.

Nicola Sturgeon, líder escocesa, inmediatamente levantó su dedo índice para señalar que, si Londres está dispuesto a crear en Irlanda del Norte una zona británica que es, a efectos prácticos, parte del mercado común europeo, Escocia tendría también el derecho a cumplir su afán de mantenerse en el área comunitaria. La unidad del reino, la estabilidad del Gobierno, la traición del 'brexit', la torpeza insistente de May y la paz irlandesa son los temas de la comedia.

Según cifras de la BBC, el 37% de las exportaciones de Irlanda del Norte van a la República, que envía a Reino Unido el 13,8% de las suyas (un 1,6% a la provincia del norte). El 'brexit' plantea más retos a la prosperidad de la isla que a la de cualquier otro país de la UE. A los efectos económicos hay que añadir el desgarro político: un ex alto cargo de sucesivos gobiernos británicos afirmaba el jueves en una conferencia a universitarios que, si Londres crea puestos fronterizos, el IRA, que está inactivo pero no se ha disuelto, los volaría.

El portavoz laborista sobre el 'brexit', Keir Starmer, describió lo ocurrido en el Parlamento como «el choque de la fantasía con la bruta realidad». May tiene pocas horas para resolver el rompecabezas. Pero encontró ayer tiempo para recibir a Mariano Rajoy. Mientras transcurría el encuentro, el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, llamó a Foster para expresarle su solidaridad.

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