Assange será detenido si deja su refugio en Londres

IÑIGO GURRUCHAGA

londres. Julian Assange «debería tener el valor de venir a los tribunales», según la juez Emma Arbuthnot, en la sentencia que rechazó ayer la segunda parte de los argumentos de la defensa del patrón de Wikileaks para que la Policía británica renuncie a la orden de arresto, que tendría que ejecutar si sale de la Embajada de Ecuador en Londres, donde se recluyó hace cinco años y medio.

Assange perdió hace una semana su intento de que la juez anulase la orden porque estaba vinculada a la petición de extradición de Suecia, que le investigaba por posibles delitos de violación. Puesto que la fiscal sueca abandonó el caso, Assange debe quedar libre. Arbuthnot dijo que no, que romper las condiciones de libertad condicional como él hizo es un delito en sí mismo.

Los abogados de Assange alegaron también que su detención no corresponde con el interés general; que ha sufrido suficiente castigo cuando la pena por huir de la Justicia podría ser de meses; que su salud se ha deteriorado... Pero la magistrada ha tratado su caso como el de un fugitivo más, primando el mantenimiento del principio legal de que ha de entregarse.

Una periodista italiana quiere que un tribunal de Londres fuerce a la Fiscalía a revelar toda su correspondencia con colegas suecos y con el Gobierno de Estados Unidos. Assange ve ahí otra batalla. Recurrirá la sentencia de ayer. El coste de su procesamiento y vigilancia se estima en 13 millones de euros. Dice que saldrá si la Justicia británica le asegura que no será extraditado a Estados Unidos.

La respuesta la adelanta Arbuthnot en su sentencia: «Parece creer que está por encima de la ley normal y quiere justicia solo si le favorece. Si el proceso judicial avanza como quiere, acepta ser puesto en libertad condicional, pero en cuanto el Tribunal Supremo falla contra él, ya no quiere participar en los términos de los tribunales sino en los suyos».

La juez Arbuthnot, casada con un político conservador, se asombra en su sentencia de que el Comité de la ONU sobre Detención Arbitraria describiese la de Assange como «arbitraria», «sin gestión judicial razonable» en todos sus pasos. También cuando vivía en la granja campestre de un amigo, con un anillo electrónico, obligado a pernoctar allí y a presentarse en una comisaría. Arbuthnot recuerda al Comité que esas condiciones fueron propuestas por la defensa de Assange. Se fue de la granja a recluirse en la embajada cuando perdió el caso sobre su extradición.

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