Alemania sale de la parálisis

El presidente interino del SPD y alcalde de Hamburgo, Olaf Scholz, compareció ayer para informar de los resultados de la consulta. :: efe
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El presidente interino del SPD y alcalde de Hamburgo, Olaf Scholz, compareció ayer para informar de los resultados de la consulta. :: efe

Las bases del SPD dan luz verde a la gran coalición por una mayoría holgada y empujan a Merkel a su cuarto mandato

JUAN CARLOS BARRENA BERLÍN.

Los socialdemócratas (SPD) acabaron por fin con la incertidumbre política en Alemania al suscribir ayer su respaldo a la gran coalición. Casi seis meses después de las elecciones legislativas, Berlín contará con un gobierno estable, de nuevo a las órdenes de la conservadora Angela Merkel, que podrá iniciar su cuarta legislatura consecutiva e igualar el récord en el poder de su padrino político Helmut Kohl, que gobernó 16 años ininterrumpidamente. Las bases del SPD aprobaron por una amplia mayoría de dos tercios el acuerdo de coalición suscrito con los cristianodemócratas y socialcristianos bávaros (CDU/CSU) y dieron luz verde a la tercera alianza gubernamental entre las dos grandes formaciones políticas alemanas de la era Merkel.

«El SPD entrará en el gobierno», anunció ayer públicamente su presidente interino, Olaf Scholz, alcalde-gobernador de Hamburgo y próximo vicecanciller federal y titular germano de Finanzas. No hubo júbilo en sus palabras, aunque sí satisfacción contenida. Scholz reconoció que no había sido una decisión fácil para un partido que había anunciado liderar la oposición tras los comicios y se ha visto obligado a gobernar a regañadientes. El debate «nos ha hecho unirnos más», afirmó el presidente interino del SPD. Al alivio de la dirección socialdemócrata se sumó casi inmediatamente Merkel, que a través de un tuit felicitó a sus viejos y nuevos socios en el ejecutivo germano por el resultado y celebró volver a trabajar con el SPD en «beneficio del país».

El resultado de la votación interna fue mucho más claro de lo esperado. Un 78% de los más de 460.000 afiliados al Partido Socialdemócrata Alemán participó en la votación y el 66% aprobó el pacto con los conservadores como recomendaba su ejecutiva, que se preciaba de haber exprimido hasta la última de las concesiones de los conservadores para gobernar juntos. Análisis independientes del texto del acuerdo, de más de 170 páginas, concluyen que el 70% del mismo refleja el programa electoral del SPD y subrayan que la palabra Europa figura más de un centenar de veces en sus líneas, con un claro respaldo a las aspiraciones reformistas de la UE de algunos gobiernos como el del presidente francés, Emmanuel Macron.

Aunque hace cuatro años el resultado de una consulta similar fue más claro aun, cuando un 76% de las bases dieron luz verde a la gran coalición, en esta ocasión se temían cifras mucho más ajustadas y no se descartaba incluso una derrota de la propuesta de la dirección socialdemócrata a sus bases. Decepcionados por el resultado se mostraron los detractores de la 'Grosse Koalition', ese incómodo e indeseado matrimonio forzoso conocido como 'GroKo'. A la cabeza de ellos el presidente de las Juventudes Socialistas, Kevin Kühnert, que había recorrido miles de kilómetros por toda Alemania para convencer a sus correligionarios de la necesidad de rechazar un nuevo pacto con los conservadores para evitar ser nuevamente canibalizados por Merkel.

Sin 'plan B'

Pero no había 'plan B' en el caso de un voto negativo de las bases, según reconoció la líder parlamentaria del SPD, Andrea Nahles, que ha sido nominada para presidir el partido y convertirse en la sucesora del fracasado y dimitido Martin Schulz, el hombre que dirigió los designios de la socialdemocracia alemana durante algo menos de un año y que acumuló en tan poco tiempo un revés electoral tras otro. Nahles y el resto de la cúpula del mas antiguo partido político alemán apostaron todo a una carta, conscientes de que un adelanto electoral habría traído consigo un resultado aun peor para el SPD, tras superar en septiembre por los pelos el 20% de sufragios y obtener las peores cifras desde la fundación de la República Federal. La población habría castigado con seguridad su renuncia a asumir la responsabilidad de estado y priorizar los intereses del país a los del partido. Y además los propios dirigentes socialdemócratas habrían visto en entredicho su continuidad a la cabeza del partido. Ahora afrontan la difícil y complicada tarea de renovar el partido y sacarlo de su profundo bache de popularidad.

Tras la decisiva votación en el seno del SPD se espera que Angela Merkel se someta a la elección por el Bundestag, el parlamento federal, el próximo 14 de marzo. Hace cuatro años recibió el apoyo del 74,4% de los diputados y tantos votos como ningún otro canciller federal alemán hasta ahora. En esta ocasión los partidos de la Unión y el SPD suman el 56% de los escaños, una mayoría sobrada para garantizar su elección y una legislatura sin sobresaltos si se sostiene la gran coalición. Inmediatamente después los miembros de su gabinete acudirán al Palacio de Bellevue para jurar su cargo ante el presidente federal, Frank Walter Steinmeier. Queda por conocer hasta entonces que políticos socialdemócratas formarán parte del nuevo gabinete de Merkel. Seguro hasta ahora solo es el nombre de Scholz como titular de Finanzas y que las seis carteras del SPD se repartirán equitativamente entre hombres y mujeres.

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