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Fillon, el liberal en segunda fila que reclama su lugar al frente

François Fillon.
François Fillon. / Charles Platiau (Reuters)
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  • El ex primer ministro llega a las primarias del centro-derecha francés con un programa que, como su persona, combina un enfoque liberalizador en lo económico y conservador en lo moral

  • Admite que llegó a la política por casualidad y defiende como una baza que esa falta de ambición inicial le ha permitido disfrutar sin frustraciones de cada etapa

  • De actitud fría, para algunos casi glacial, se muestra tan seguro de su visión y de sus posibilidades al frente de los conservadores que no descarta dejar la política de no conseguirlo

François Fillon, ex primer ministro que se ve como el único capaz de reformar Francia y dirigirla "con dignidad", llega a las primarias del centro-derecha francés con un programa que, como su persona, combina un enfoque liberalizador en lo económico y conservador en lo moral.

Padre de cinco hijos, el menor de ellos adolescente, califica su proyecto de "radical", y confía en desmentir las predicciones de los sondeos, que hasta hace muy poco le ponían como el tercer candidato en liza, por detrás de Alain Juppé y Nicolas Sarkozy. Considera del primero que tiene un plan demasiado prudente como para dar resultados, y se desmarca del segundo alegando sus diferencias de estilo.

De Sarkozy se ha distanciado de forma muy visible, para pasar de ser su fiel colaborador a convertirse en uno de sus más fervientes rivales. Su buena actuación en los tres debates efectuados antes de las primarias entre los siete aspirantes le ha colocado en una posición privilegiada para superar el frente dominado por los otros dos.

Licenciado en Derecho, admite que llegó a la política por casualidad, como ayudante parlamentario del diputado Joël Le Theule en 1976, y defiende como una baza que esa falta de ambición inicial le ha permitido disfrutar sin frustraciones de cada etapa.

Numerosas carteras

Ministro de Educación Superior (1993-1995) en el Ejecutivo de Édouard Balladur, titular de Tecnologías de la Información (mayo-noviembre 1995) y ministro delegado de Telecomunicaciones (1995-1997) en el de Alain Juppé, sus carteras incluyen también la de Asuntos Sociales (2002-2004) con Jean-Pierre Raffarin. De nuevo al frente de Educación en 2004, para cuando llegó a la jefatura de Gobierno de la mano de Sarkozy atesoraba ya una amplia experiencia, en la que se sumó durante unos meses el liderazgo del Ministerio de Ecología tras la dimisión de su ahora contrincante en las primarias Nathalie Kosciusko-Morizet.

Fillon ha sido el único primer ministro que no cedió su puesto a lo largo de un mandato presidencial, de mayo de 2007 a mayo de 2012, y su etapa postgubernamental quedó marcada por la polémica elección interna del partido Unión por un Movimiento Popular (UMP), actual Los Republicanos, en la que él y el otro candidato, Jean-François Copé, se acusaron de fraude.

El político llegó a decir en 2007 que estaba "a la cabeza de un Estado en situación de quiebra", y de su trabajo en Matignon, sede del Gobierno, queda su apuesta por el rigor presupuestario o la reforma de las pensiones, en la que retrasó la edad mínima de jubilación de los 60 a los 62 años.

Favorable a la reducción del número de funcionarios, ha hecho de esa idea una de las más comentadas de su actual programa, con la intención de suprimir 500.000 puestos, compensados con un aumento del tiempo de trabajo en los empleos públicos, de las 35 a las 39 horas.

Liberalización de la economía

Fillon, hijo de un notario y de una historiadora, y originario de Le Mans, en el oeste del país, está casado con una galesa y tiene en la liberalización de la economía, la restauración de la autoridad del Estado y la afirmación de los valores sus ejes prioritarios.

Su campo de batalla incluye reservar la adopción plena y la procreación asistida a las parejas heterosexuales y prohibir la gestación subrogada, así como una bajada de las cotizaciones sobre todos los salarios.

Prevé alcanzar un ahorro en el gasto público de 100.000 millones de euros en cinco años e incrementar en 12.000 millones el presupuesto de Defensa y Seguridad, en un proyecto que dice estar cerrado a cesiones. "No veo cómo puedo modificarlo sin desnaturalizarlo y no quiero desnaturalizarlo porque deseo obtener resultados", afirmó al diario 'Le Journal du Dimanche'.

De actitud fría, para algunos casi glacial, y una vida personal hermética que ha entreabierto por sus obligaciones públicas, se muestra tan seguro de su visión y de sus posibilidades al frente de los conservadores que no descarta dejar la política de no conseguirlo. "Soy candidato a la Presidencia, no a ningún otro puesto", sostiene Fillon, el primero en lanzarse a las primarias y que este viernes recibió el apoyo del ex jefe de Estado conservador Valéry Giscard d'Estaing, un peso pesado que ve en él a un hombre "serio y honesto, que cree en lo que dice y hará lo que dice"