Diario Sur

El centroderecha busca las llaves del Elíseo

El centroderecha busca las llaves del Elíseo

  • Fillon, Juppé y Sarkozy parten favoritos hoy en la primera vuelta de las primarias conservadoras a la presidencia de Francia

El centroderecha francés cree tener reconquistado el Elíseo la próxima primavera. Desde hoy busca las llaves de la alternancia al poder socialista en las primeras primarias abiertas de su historia. Sus militantes, simpatizantes e incluso intrusos de otros bandos van a elegir en la primera vuelta a los dos finalistas que se disputarán la candidatura conservadora en la ronda decisiva del próximo domingo. Apretujados en el pañuelo del margen de error de las encuestas, Nicolas Sarkozy, Alain Juppé y François Fillon pugnan por ser ese hombre clave que abra la puerta de la jefatura del Estado y se la cierre a la ultraderechista Marine Le Pen con una izquierda fuera de juego.

Un expresidente y dos antiguos jefes de Gobierno. La terna de favoritos es una apuesta por la experiencia. Las carreras políticas de los tres arrancaron en la década de 1980. Fillon (62 años) fue elegido diputado en 1981, Juppé (71 años) fue nombrado ministro del Presupuesto en 1986 y Sarkozy (61 años) entró en la Asamblea Nacional en 1988. Las primarias son la última oportunidad para seguir en la palestra y evitar una jubilación anticipada. Se juegan el porvenir a una carta en una partida plena de dramatismo.

Los otros cuatro contendientes tienen el futuro por delante. La competición es su forma de pedir la vez para la presidencial siguiente, la de 2022. Nathalie Kosciusko Morizet (43 años), Bruno Le Maire (47 años) y Jean-François Coppé (52 años), todos ellos exministros, constituyen el relevo generacional. Jean-Frédéric Poisson (53 años), presidente del Partido Cristiano Demócrata, es el único que no milita en Los Republicanos, la formación conservadora. Concursante testimonial, se contenta con representar la franja más hostil a Bruselas y el islam.

El suspense reina en el trío de cabeza. Nadie se atreve a dar el orden de llegada ni la identidad del eliminado. Tampoco se conoce a ciencia cierta el perímetro del cuerpo electoral. En democracia los electores no están etiquetados en el censo por sus simpatías políticas. La participación es otra incógnita. Se espera superar los dos millones y medio de votantes en las primarias de la izquierda en 2011, el modelo imitado. Pero el temporal anunciado por las previsiones meteorológicas puede retraer a un electorado conservador de alta edad media.

La última encuesta publicada coloca a Fillon en cabeza de las intenciones de voto por primera vez desde el inicio de la campaña. Realizado por la empresa Ipsos para el periódico 'Le Monde', otorga al diputado de París el 30% por delante de Juppé y Sarkozy, empatados en cada caso con el 29%. Impulsado por sus buenas prestaciones en los tres debates televisivos celebrados para la ocasión, Fillon ha ganado 18 puntos desde octubre mientras que Juppé ha perdido 12. De ser el favorito indiscutible, el alcalde de Burdeos ha pasado a verse amenazado con no pasar el corte.

El avance de Fillon es la consecuencia paradójica de la estrategia de sus rivales. Sarkozy ha atacado a Juppé por representar una alternancia blanda por su alianza con los centristas y sus coqueteos con los desencantados en la izquierda por la presidencia del socialista François Hollande. Juppé se ha erigido en el catalizador del voto antisarkozysta en un escrutinio transformado en referendo a favor o en contra de Sarkozy, un político que no deja a nadie indiferente.

En esta tesitura, Fillon se ha perfilado como un defensor de la derecha dura sin las aristas disuasorias del exjefe del Estado. «Por su personalidad, su proyecto y su línea política, es de los siete candidatos el que está más en el centro de gravedad de la actual derecha francesa», escribía ayer Guillaume Tabard en 'Le Figaro'.

Padre de familia numerosa chapado a la antigua en cuestiones morales, Fillon aglutina a la derecha provinciana de católicos practicantes que se movilizó en masa contra la legalización del matrimonio homosexual por los socialistas. «Esta Francia de edad avanzada, bien integrada tanto cultural como económicamente y portadora de un cierto anclaje católico pesará con todo su fuerza en la elección del candidato», analiza Pascal Perrineau, profesor en la facultad de Ciencias Políticas.

Al margen de quién sea el ganador, las primarias han acentuado la dinámica de derechización en el bando conservador. Todos los candidatos coinciden en proponer recortes drásticos en el gasto público, la disminución significativa en el número de funcionarios, la supresión del impuesto a las grandes fortunas, el aumento de la duración legal de la jornada laboral y el retraso de la edad de jubilación.

«La sobrerrepresentación de los jubilados y de las personas dotadas de un patrimonio económico importante es más fuerte entre los electores potenciales de las primarias que entre el conjunto de los ciudadanos que votan por la derecha y el centro», analiza el politólogo Jérôme Sainte-Marie. «Estas categorías sociales piden reformas del derecho laboral, disminución de las cotizaciones empresariales y reducción de la presión fiscal a los particulares. El discurso de los candidatos se ciñe a esa demanda», constata.