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Reino Unido estudia un sistema de permisos de trabajo para los inmigrantes europeos

Las negociaciones formales para la salida de Reino Unido de la UE aún no han comenzado.
Las negociaciones formales para la salida de Reino Unido de la UE aún no han comenzado. / Efe
  • Londres está buscando el modo de satisfacer a los votantes que apoyaron el 'Brexit' que demandaban acabar con las fronteras abiertas con el bloque

La ministrad del Interior británica, Amber Rudd, ha indicado este domingo que está estudiando un sistema de permisos de trabajo para controlar la migración desde la Unión Europea en respuesta a la demanda de los ciudadanos tras el 'Brexit' de mayores controles fronterizos.

Aunque las negociaciones formales para la salida de Reino Unido de la UE aún no han comenzado, Londres está buscando el modo de satisfacer a los votantes que apoyaron el Brexit porque querían menos inmigración y acabar con las fronteras abiertas con el bloque, al tiempo que atiende las necesidades de una economía en la que algunos sectores dependen del trabajo extranjero.

"Los permisos de trabajo ciertamente tienen un valor", ha declarado Rudd a la BBC, explicando que su departamento está examinando sistemas de control de inmigración y no se ha tomado aún ninguna decisión.

Reino Unido cuenta actualmente con un sistema de visados para los ciudadanos que no son de la UE, pero en virtud de las normas comunitarias los ciudadanos de los 28 estados miembros son libres de viajar, vivir y trabajar en suelo británico.

"Lo que vamos a analizar es cómo podemos conseguir lo mejor para la economía, reduciendo las cifras pero protegiendo a la gente que realmente añade valor a la economía", ha afirmado Rudd.

Hace unos días, la primera ministra, Theresa May, rechazó un sistema por puntos para controlar a los inmigrantes, algo que los partidarios del Brexit prometieron aplicar, generando el temor entre algunos votantes de que el Gobierno no está siendo lo suficientemente duro en materia migratoria.

Pero May ha dicho que el resultado del referéndum del 23 de junio demuestra que los británicos quieren controlar el movimiento de personas desde el bloque.

Rudd, una estrecha aliada de May, ha respaldado el objetivo del Ejecutivo de reducir la inmigración anual neta a Reino Unido, actualmente en 327.000, por debajo de los 100.000.