Diario Sur

Solo inmigrantes cristianos para Alemania

Emigrantes protestan frente a la Embajada alemana en Tesalónica por los cierres de fronteras que les mantienen en Grecia.
Emigrantes protestan frente a la Embajada alemana en Tesalónica por los cierres de fronteras que les mantienen en Grecia. / SAKIS MITROLIDIS / AFP
  • Los socios bávaros de Merkel le exigen una política que permita la selección de refugiados basada en afinidades culturales y religiosas

Prioridad para los refugiados cristianos, prohibición del burka, límite superior de acogida de peticionarios de asilo y fin de la doble nacionalidad, entre otras muchas demandas. La Unión Socialcristiana (CSU) que preside el primer ministro de Baviera, Horst Seehofer, tiene preparado un polémico catálogo de exigencias que plantará a la canciller federal, Angela Merkel, líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), lo más tarde este domingo, cuando se reúnan en Berlín los líderes de los tres partidos que forman la coalición gubernamental.

«La CSU es el único partido que desde el principio ha marcado un curso claro e inamovible en la cuestión de los refugiados. Otros se han visto superados por la realidad», reza el texto de una propuesta de la presidencia de la CSU que la directiva del partido bávaro aprobará en una reunión que culminará este sábado. Adelantada por 'Spiegel Online' y titulada 'Claro curso en la inmigración-Humanidad, orden y limitación', la iniciativa contiene las propuestas de la menor de las dos formaciones conservadoras hermanas para atajar la crisis de los refugiados y afirma que «Alemania debe seguir siendo Alemania», parafraseando la cita ante el Bundestag de Merkel, a la que pretende así tomar la palabra.

«Estamos en contra de que nuestro país abierto al mundo cambie por la inmigración o los flujos de refugiados», señala el texto de cinco folios, en el que se afirma que «no somos nosotros los que debemos adaptarnos a los inmigrantes, sino al revés. Quien venga a nosotros, deberá orientarse por nosotros». La CSU asume demandas planteadas por socios de la Unión Europea contrarios a la acogida de refugiados, como los gobiernos de Polonia, la República Checa, Eslovaquia y Hungría, cuando reclama que en el futuro «tengan prioridad los inmigrantes de nuestro círculo cultural cristiano-occidental». Es decir, si por ejemplo hay que aceptar refugiados sirios, que sean de la minoría cristiana. Y afirma también a la hora de endurecer la legislación para impedir la inmigración ilegal que «un país debe decidir por si mismo a quien acoge. No son los migrantes quienes lo deciden». Alemania no necesita una ley de inmigración, dice la CSU, sino «una ley para limitarla y controlarla».

Tras afirmar que el burka es «un uniforme del islamismo, un obstáculo máximo de integración y un símbolo de la represión de la mujer no aceptado por nuestra cultura», la propuesta de los conservadores bávaros exige la prohibición «en público y en todo lugar donde legalmente sea posible» de esa prenda femenina propia de Afganistán, pero también del niqab, el velo que cubre el rostro de algunas mujeres musulmanas.

Además, demanda que los refugiados retornen a sus países de origen rápidamente en cuanto haya desparecido el motivo para su huida, ya que «sería inmoral quitar a esas naciones una mano de obra» que necesitan para su reconstrucción.

Límite de acogida

Entre las exigencias de la CSU figuran viejas demandas como un límite máximo de acogida de 200.000 refugiados al año, zonas de tránsito y control en las fronteras y el rechazo consecuente e inmediato de aquellos extranjeros sin derecho alguno a permanecer en suelo alemán. Pero también otras nuevas, como la de evitar que el derecho de igualdad se vea socavado por los inmigrantes: «nada de formatos especiales multiculturales en los servicios públicos como horarios extraordinarios de baño para musulmanes» y tolerancia cero para quienes «rechazan el contacto con mujeres médicos, policías o educadoras debido a su sexo».

La filtración del documento dio lugar a una ola de críticas contra la formación bávara. El presidente de los socialdemócratas (SPD), vicecanciller federal y ministro de Economía, Sigmar Gabriel, rechazó las cifras máximas de acogida planteadas por la CSU y comentó que la única cuestión a discutir es «la capacidad de integración de este país». La presidenta de Los Verdes, Simone Peter, comentó que Seehofer quiere convertir a su partido «en el hermano bávaro de la Alternativa para Alemania», la polémica formación populista. Y el dirigente de La Izquierda Jan Korte afirmó que el documento es «irresponsable, retrógrado y esta lleno de doble moral».