La ultraderecha alemana camina hacia la escisión

Angela Merkel y el jefe de la Unión Social Cristiana, Horst Seehofer. :: Fabrizio Bensch / afp/
Angela Merkel y el jefe de la Unión Social Cristiana, Horst Seehofer. :: Fabrizio Bensch / afp

Varios parlamentarios se unen a la 'rebelde' Frauke Petry, quien ya ha anunciado, sin fecha, su próximo abandono del partido

JUAN CARLOS BARRENA B ERLÍN.

La populista y ultranacionalista Alternativa para Alemania (AfD) trató este martes de mostrar unidad con la primera reunión de su nuevo grupo parlamentario en el Bundestag un día después de que su copresidenta, Frauke Petry, anunciara por sorpresa que no se sentaría con ellos en el salón de plenos de la cámara baja del Parlamento federal. Los 93 diputados restantes de la polémica formación acudieron a la sesión constituyente del grupo en la que los dos cabezas de lista electorales, Alexander Gauland y Alice Weidel, fueron elegidos como líderes. Ambos celebraron el resultado y expresaron su convencimiento de que la marcha de Petry no conducirá a una escisión en la formación creada hace cuatro años y medio.

Sin embargo en la elección de Gauland y Weidel hubo ocho votos en contra y cinco abstenciones, un indicativo de la disidencia que puede existir en el grupo parlamentario, susceptible de sumarse a las filas de la líder saliente y aumentar el número de bajas en los escaños de AfD.

Lo sucedido durante la jornada en otros lugares de Alemania parece confirmar la existencia de una escisión potencial y llena de incertidumbre el futuro de Alternativa para Alemania. De regreso a Sajonia tras dejar plantados y perplejos en Berlín a los restantes líderes del partido, Petry confirmó que tiene intención de abandonar definitivamente la formación. «Esta claro que daré ese paso», afirmó sin precisar el momento, aunque confirmó que había renunciado ya a su cargo como jefa del grupo parlamentario de la Alternativa para Alemania en la cámara regional de Dresde. Junto a Petry dejaron también sus puestos en el parlamento sajón el secretario de AfD en la cámara, Uwe Wurlitzer, y la vicepresidenta del grupo, Kirsten Muster, también por no estar de acuerdo con la actual línea de la formación.

Ajeno a la disidencia, el sector más xenófobo anuncia «la siguiente fase» contra el sistema

No fueron los únicos. El presidente de AfD en el 'land' de Renania del Norte-Westfalia, el más populoso de Alemania, y líder también del partido en la cámara regional de Düsseldorf, Marcus Pretzell, comunicó que pondrá sus cargos a disposición del partido en la próxima sesión parlamentaria y que no se marchará solo. Pretzell es el marido de Petry y padre del último de sus cinco hijos. La política de 42 años defendía hasta ahora una línea realista para su partido y aspiraba a conducirlo al Gobierno tras los comicios de 2021.

Por ello criticaba a Gauland y Weidel, defensores de la línea más ultra, xenófoba y racista del partido. Como la que muestra Alternativa para Alemania en el norteño Estado de Baja Sajonia, donde el próximo 15 de octubre se celebran elecciones anticipadas. Eufóricos por el éxito alcanzado a nivel nacional, miembros de AfD en la circunscripción de Salzgitter no ocultan su intención de socavar la democracia, el Estado de Derecho y el orden constitucional al anunciar en su página de Facebook «el comienzo de la siguiente fase en la guerra contra el sistema más repugnante que se ha establecido nunca en suelo alemán». Un planteamiento ideológico que se repite entre muchos de los diputados de Alternativa para Alemania que han accedido al Bundestag.

En todo caso, el alza de los populistas de derechas alemanes, que mantienen estrechas reclaciones con el Frente Nacional francés de Marie Le Pen o el holandés Partido de la Libertad de Geert Wilders, ha fascinado a los analistas demoscópicos alemanes que han estudiado a fondo su electorado. Según sus datos, la Alternativa para Alemania consiguió 'robar' a los cristianodemócratas y socialcristianos bávaros (CDU/CSU) un millón de votos, así como medio millón a los socialdemócdratas (SPD) y 430.000 sufragios a La Izquierda, sobre todo en el este de Alemania.

AfD logró movilizar también a un sector de la población reacio a acudir a las urnas. En total 1,4 millones de alemanes que habitualmente no votan acudió a los colegios electorales para expresar su protesta contra la gran coalición papeleta en mano. El análisis de dos institutos demoscópicos ha llegado a la conclusión además de que el elector medio de los populistas de extrema derecha es de clase obrera, varón de 30 a 44 años de edad y que su número en el este de Alemania duplica a los del oeste del país.

Y un dato curioso, AfD tiene sus grandes feudos en aquellas regiones donde menos extrenjeros viven, sobre todo en el este de Alemania, en localidades como la sajona de Wilsdruff, a media hora al oeste de Dresde. Wilsdruff es una bonita, aunque letárgica localidad de 13.900 habitantes, que solo ha tenido que acoger a 10 refugiados que dificilmente llaman la atención. El 36% de sus habitantes votó el domingo a AfD, la primera fuerza local.

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