Turquía arrebata a Siria el cantón kurdo de Afrín

Soldados turcos respaldados por el Ejército Sirio Libre celebran la conquista de la ciudad de Afrín. :: ared tammawi / efe/
Soldados turcos respaldados por el Ejército Sirio Libre celebran la conquista de la ciudad de Afrín. :: ared tammawi / efe

La ciudad cae dos meses después del inicio de la ofensiva del ejército turco y evita ser destruida al retirarse la milicia kurda

MIKEL AYESTARAN JERUSALÉN.

La bandera turca ondea en el centro de Afrín. Dos meses después del inicio de la ofensiva 'Rama de Olivo'. el ejército turco, apoyado por el Ejército Sirio Libre (ESL), penetró en el centro de la ciudad más importante del cantón kurdo homónimo del norte de Siria y levantó su enseña en la plaza principal en señal de victoria. Fue un paseo triunfal para las tropas enviadas por Ankara ya que las Unidades de Protección Popular (YPG), la milicia kurda a la que Turquía acusa de ser el brazo local del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), se retiraron de sus posiciones sin combatir, lo cual evitó la destrucción de la ciudad. Fue también un paseo desierto, ya que la mayoría de los 350.000 habitantes que tenía Afrín antes de la ofensiva eran kurdos y huyeron ante la inminente operación turca. No hubo celebraciones, ni ambiente de liberación más allá de los disparos al aire de los combatientes del ESL, que celebraron la conquista al grito de '¡Dios es grande!' y se apresuraron a retirar banderas de las YPG y hasta derribaron la escultura de un héroe mitológico kurdo.

«La retirada de una batalla no significa la pérdida de la guerra o la rendición en la lucha. La lucha seguirá y el pueblo kurdo continuará defendiéndose del genocidio planificado», aseguró en la redes sociales Salih Muslim, líder político de los kurdos de Siria. Othman Sheij Issa, copresidente del consejo ejecutivo de Afrín, apuntó que sus milicianos «atacarán las posiciones del enemigo turco y sus mercenarios a la menor oportunidad». Las YPG, que han sido el apoyo más importante de Estados Unidos en la guerra contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI), no han podido hacer frente a los ataques aéreos y de artillería de Turquía y pasan a la guerra de guerrillas con el objetivo de convertirse en «una pesadilla constante» para los hombres de Erdogan, según Sheij Issa.

Mientras los kurdos apelaban a la épica para responder a un enemigo que cuenta con uno de los mayores ejércitos de la OTAN, Erdogan fue el encargado de informar sobre la victoria militar al norte de Siria y lo hizo en el marco de la celebración del 103º aniversario de la batalla de Galípoli durante la Primera Guerra Mundial, en la que tropas otomanas rechazaron los intentos franco-británicos de avanzar hacia Estambul.

El presidente sirio, Bashar Al Asad, realizó una visita a sus tropas, que controlan ya el 70% de Guta

Redibujar la frontera

El líder islamista recordó que «cuando éramos otomanos teníamos un territorio de 18 millones de kilómetros cuadrados. Esto se redujo, se redujo, se redujo, hasta los 5 millones en 1900. Y de ahí se redujo hasta los 780.000 kilómetros cuadrados, que es lo que tenemos ahora. Y de esto no vamos a ceder jamás nada más». Unas palabras que invitan a pensar que el objetivo turco sería redibujar la frontera con Siria, aunque el primer ministro, Binali Yildirim, matizó poco antes de la intervención del presidente que la conquista de la franja norte de Siria «no tiene el objetivo de expandir el territorio de Turquía».

La victoria turca eclipsó por unas horas al frente de Guta, bastión opositor a las afueras de Damasco. Miles de civiles volvieron a salir por el corredor humanitario de Hamuriye, ya son unos 50.000 en los últimos cuatro días, y el principal grupo armado, Failaq al Rahman, informó que está negociando un alto el fuego con una delegación de la ONU. El presidente sirio, Bashar Al Asad, aprovechó los avances de las últimas semanas para visitar a sus tropas y fotografiarse en la línea del frente. El ejército sirio y sus fuerzas aliadas controlan ya el 70% de Guta.

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