El mismo tumor que mató a Ted Kennedy amenaza al senador McCain

Un cáncer cerebral muy maligno aparta de la vida política al legislador y héroe de Vietnam

M. GALLEGO

nueva york. Olía a funeral en las oraciones que dedicaron al senador John McCain sus colegas legisladores y a obituario en los artículos que ayer repasaban la vida del héroe de Vietnam al conocerse el descubrimiento de un tumor cerebral muy maligno. No así en los buenos deseos que le lanzaron por Twitter quienes han llegado a admirarlo, como colega o como rival.

«John McCain es lo más duro que se fabrica», escribió Hillary Clinton. «Un héroe americano y uno de los guerreros más valientes que conozco. ¡El cáncer no sabe a lo que se enfrenta!», tuiteó Barack Obama, que sí lo sabe. En 2008 libró una dura campaña contra el senador de Arizona que aspiraba a culminar su carrera como presidente después de una vida de servicio. McCain confesó que después de su derrota se pasó un mes llorando en la cama, como Clinton. Siempre profesó más respeto por ella, con la que trabajó codo con codo en el Senado, que por el joven e inexperto legislador de Illinois que ni siquiera había terminado un mandato cuando le disputó la presidencia, pero el país quería cambio y sangre fresca. McCain aceptó como pareja a una mujer que hablaba el lenguaje de la América rural y cazaba alces, Sarah Palin, pero también en eso se equivocó.

Su nombre pasará a la historia por haber sido parte de la vida pública del país desde 1960, pero no en la lista de los presidentes que incluye a Donald Trump, por una vez contenido. «Melania y yo enviamos nuestras oraciones al senador McCain, (a su esposa) Cindy y a toda la familia. Mejórate pronto».

John McCain

McCain se ha permitido ser una de las voces disidentes en el Senado, siempre respetuoso con las formas pero incómodo para el presidente que busca lealtad incondicional. La perspectiva de que sea sustituido por otro republicano de menos prestigio no le preocupará, aunque sí su ausencia en una cámara en la que los republicanos tienen mayoría por apenas dos votos.

El senador no se rinde. Se recupera de la operación en la que se le abrió el cráneo a la altura de la ceja izquierda para extraerle un coágulo que resultó cancerígeno, pero piensa regresar pronto al Senado, quizás a tiempo para el polémico voto con el que se pretende anular la reforma sanitaria de Obama la semana que viene. El líder de la Cámara, Mitch McConnell, y el presidente demandan que los legisladores no se cojan vacaciones hasta que se hayan retratado con su voto a favor de la ley para reemplazarla o simplemente para destruirla.

McCain, cuatro años torturado en la peor prisión de Vietnam, irónicamente llamada 'el Hilton de Hanoi', es ahora uno de los rehenes de Trump y McConnell. El agresivo glioblastoma que mató a Ted Kennedy, otro león del Senado, puede cambiarle esta cuita por otra en la que se juega la vida.

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